Salud pública: HUELE A PELIGRO

Anuncios de reformas que permanecen en una nebulosa y un presupuesto para atención primaria que -en la práctica- no crecerá en 2019, constituyen el marco ideal para avanzar en la privatización del sector. Se teme que en cualquier momento el Minsal dé una estocada a la salud pública.

“Nos encontramos en estado de alerta porque es probable que, sin aviso, aparezcan los decretos formalizando cambios en la salud pública y recién ahí nos enteremos de su alcance”, expresa con pre­ocupación, Gabriela Flores, presidenta de nuestra organización.

La dirigenta precisa que la estrategia ministerial ha sido la de hacer anuncios y luego guardar silen­cio, sin entregar documentación ni profundizar al respecto. En esa condición estarían el Fonasa plus, el hospital digital y la priorización de APS, temas apenas delineados durante el año y sin un mayor desarrollo.

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GABRIELA FLORES

“Quienes trabajamos en atención primaria, ve­mos muy complicado el panorama que se avecina”, agrega.

El telón de fondo para Confusam, es un nuevo intento por privatizar la salud pública, desviando recursos hacia el sector privado. Y el paso más evi­dente en esa ruta, es la edificación -mediante conce­siones- de 18 hospitales en los próximos años. Pero no es el único.

Presupuesto APS

Hace cinco años, un estudio de la Asociación Chilena de Municipalidades determinó que para fi­nanciar adecuadamente las prestaciones de APS, se requerían casi seis mil pesos. El economista David Debrott, uno de los autores del documento, señala que solo tomando en cuenta la inflación y usando como base el plan de salud familiar vigente en 2013, ese monto debería alcanzar hoy los siete mil pesos.

david debrott

DAVID DEBROTT

Lo cierto es que como se han incluido nuevas prestaciones y tanto insumos como remuneraciones se han elevado por sobre el IPC, se requiere un nue­vo análisis para conocer la cifra actual. En todo caso, el experto proyecta que su valor podría rondar entre 9 y 10 mil pesos.

Es decir, el per cápita propuesto para 2019, de$6.305, sigue dejando muy atrás el anhelo de contar con recursos suficientes para brindar una salud de calidad a la población.

Debrott hace hincapié en otro hecho esencial. Dice que el monto del per cápita se elevará un 3.06 por ciento en relación al 2018. O sea, descontando la inflación proyectada: “no tendrá crecimiento”. Lo mismo ocurriría con el presupuesto general, cuya alza es del 3.2 por ciento, mostrando “un aumento mínimo”, afirma.

Por su parte, Gabriela Flores expresa su desazón, porque fueron solo humo las declaraciones minis­teriales de que se fortalecería la atención primaria. “Esperábamos un per cápita de siete mil, pero el actual monto no permite que la salud municipal funcione adecuadamente”, indica.

Agrega, además, la dirigenta que otros hechos demuestran también que no existe interés por for­talecer la APS. En ese sentido, estaría el reciente anuncio de que se reducirá de manera importan­te el número de beneficiados con la asignación de desempeño difícil, bajo el argumento de que la do­tación de APS es menor a la que siempre se ha co­nocido. La situación se resolvió luego de la firma de un protocolo con el Ministerio, bajo la amenaza de un paro anunciado por Confusam.

“Estas, son situaciones que afectan profunda­mente a los trabajador@s y a la labor en la atención primaria y no las vamos a permitir”, añade.

Hospital digital

Una de las joyitas del Ministerio de Salud, es el proyecto de hospital digital. La promesa es que re­ducirá listas de espera, modernizará el modelo de atención y entregará mayor resolutividad a los cen­tros de atención primaria, según se ha dicho. Tanta maravilla aún no está clara cómo se materializará, aunque en el proyecto de ley de presupuesto se afir­ma que partirá el próximo año con 9 especialidades, brindando entre 1,6 y 1.8 millones de atenciones en horario 24×7, sin restricciones geográficas y en for­ma descentralizada. Su costo para 2019 asciende a 31 mil millones de pesos.

Debrott califica el anuncio como “muy característico de esta gestión. Es decir, mucha parafernalia al difundir iniciativas aparentando que son novedosas”. Explica, en cambio, que si bien es una buena idea utilizar tecnolo­gía para abordar la falta de especialistas, “otra cosa es decir que se hará por primera vez”, ya que el hospital digital agrupa, “iniciativas que se vienen desarrollando desde hace tiempo, como la telemedicina”. Además, argumenta que el monto destinado al proyecto hace dudar de su contenido porque es muy bajo.

Asimismo, la presidenta de Confusam cues­tiona que no se informe con claridad sobre cómo operará el sistema. Añade que los servicios de alta resolutividad, Sars, que se instalaron en el gobier­no anterior, contemplaron telemedicina. De ellos, dice, “aun no conocemos sus resultados, aunque sabemos que faltó presupuesto y especialistas para apoyar el uso de esa tecnología”. Enfatiza que parte del financiamiento para que funcionarán debía ser aportado por los municipios y que “muchos se res­taron de hacer un mayor aporte”.

Otro tema que es parte de la nebulosa de trans­formaciones que ha esbozado el ministerio, es Fonasa plus. Hace tres meses el gobierno infor­maría oficialmente sobre cambios al Fondo Na­cional de Salud, pero hasta ahora nada se sabe. “Se comenta que entregarán mayores recursos para comprar servicios y eso es claramente pri­vatizar la salud”, expresa Gabriela Flores.

En este escenario Confusam se mantiene alerta. La experiencia dice que 2019 podría ser un año que huela a peligro y la organización se prepara, una vez más, para defender la salud pú­blica.

Vuelven las concesiones hospitalarias

El anuncio fue categórico: 18 hospitales se construirán en los próximos años vía concesiones, como parte del plan de inversiones de la actual administración.

Las concesiones hospitalarias siguen siendo un tema controvertido. En Inglaterra y España las desecharon por lo oneroso que resultaron para el Estado. En nuestro país, se impulsaron durante el primer periodo de Bachelet y se desestimaron en el segundo, luego de numerosos problemas con los hospitales de La Florida y Maipú. Se optó, entonces, por edificar con recursos propios.

Hoy se vuelve atrás. El actual gobierno declaró que licitará 18 hospitales bajo la modalidad asociación público-privada (APP), excluyendo la concesión de servicios clínicos y de otros como alimentación y aseo, pero contemplando su construcción y la provisión de equipamiento.

Matías Goyenechea, presidente de la Fundación Creando Salud, ha alertado que ya se pagan casi cien mil millones anuales por los tres recintos concesionados, y que aun falta sumar los costos de El Salvador y Félix Bulnes cuando inicien su funcionamiento.

Habrá que ver, entonces, cómo se afectará la billetera fiscal cuando estos 23 hospitales se encuentren operando.

Brecha hospitalaria

David Debrott plantea que el desafío es cómo en un tiempo relativamente corto (entre 8 y 12 años), se resuelve la actual brecha hospitalaria pública. La vía tradicional, afirma, es con recursos fiscales: “Esa debe ser la prioridad, pero por el tamaño de la brecha que se ha creado se deben buscar fuentes alternativas como créditos a nivel internacional, aunque estos recursos se han restringido”. Agrega que las concesiones son una tercera fuente de financiamiento, subordinada a las anteriores y, en ningún caso, un modelo de gestión del sistema público.

Rebate, por último, que la restricción económica se use como excusa para justificar volver a ese modelo. Argumenta que, en el fondo, “no creen en las políticas expansivas para gestionar la economía ni en el rol del Estado”. Señala que ante un contexto restrictivo, “la palanca que permite suavizar su efecto es el gasto fiscal y dentro de este, lo que tiene mejor impacto es la inversión pública. Si esta se frena puede agudizar el problema”, concluye.

INFUSAM Nº28, NOVIEMBRE 2018

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