Quintero y Puchuncaví: La muerte lenta

10 a 20 intoxicados que diariamente llegan al servicio de urgen­cia, evidencian que la contaminación en Quintero y Puchuncaví tocó fondo. La alerta sanitaria fijada por el Gobierno para man­tener a raya los contaminantes no pasa de ser un parche más, para una comunidad con su salud afectada por los tóxicos y, en sus ingresos, al reducirse notablemente el turismo en la zona.

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Pese a que ya han trascurrido más de dos meses desde que se produjo la intoxicación masiva, el cesfam de Loncura, en Quintero, no ha recibido ninguna implementación extra, ni tampoco preparación especial el equipo de salud, que atiende a una población que a diario se ve afectada por los episodios de contaminación.

“Contamos apenas con un tanque de oxígeno que nos prestó el hospital y que debemos devolver”, señala el presidente de Afusam Quintero, Daniel Ríos, añadiendo que -a instancias de la población-, el departamento de salud municipal emitió un protocolo con medidas básicas, pero nada que pueda ayudar realmente frente a una real emergencia.

En la comuna existe un hospital y un consultorio adosado a este, dependientes del servicio de salud, así como el cesfam de Loncura (municipal) que también opera como posta rural desde las 17 hrs y hasta las 8 de la mañana del día siguiente. Precisamente en este centro, al momento de la mayor emergencia por contaminación ocurrida el 22 de agosto, tuvieron en observación a casi cincuenta personas devueltas por el hospital, porque este no daba abasto para atender a los cientos de afectados.

Explica Daniel que planteó a la municipalidad la necesidad de elevar la categoría de la posta rural -que solo cuenta con paramédico y conductor- y sumar un médico al equipo, pero aún no hay respuesta a la solicitud.

Y aunque las noticias sobre intoxicaciones en la zona ya no ocupen los noticieros nacionales, el paramédico de la posta y dirigente de Afusam, Samuel Lucero, comenta que la situación no se detiene. “La urgencia del hospital de Quintero todos los días recibe de 10 a 20 intoxicados. Los medios de comunicación han minimizado el número de afectados y se ha hablado de sicosis; pero quienes estamos involucrado en la salud, sabemos lo que está pasando”, señala preocupado.

Precisa que en todos los turnos le corresponde acudir al liceo o a alguna población porque hay personas con síntomas de intoxicación.

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Presidenta de Confusam, Gabriela Flores, solidarizando con dirigentes de Quintero. 

Los inicios

Más de medio siglo lleva funcionando el cordón industrial que contamina sistemáticamente la bahía de Quintero, Puchuncaví y Ventanas. En 1958 llegó Chilectra e instaló una termoeléctrica y luego le siguió la refinería de petróleo de Enami. Hoy son doce las empresas que vierten sus contaminantes al mar, tierra y aire de esas localidades.

La primera crisis ocurrió en 2011 y la que se inició el 21 de agosto de este año es la octava, pero la que alcanza mayor gravedad. Como las veces anteriores -y pese a su magnitud-, el gobierno fue dilatando la situación con simples medidas, como suspender clases y destinar mayores recursos. Pero esta vez, no se trataba de lo mismo.

Los intoxicados ya superan más de mil. Su número fue creciendo a la par que la indignación local y nacional, expresada en masivas protestas y la organización de los habitantes en cabildos que exigen respuesta.

Por ello, solo un mes después desde que se conocieron los primeros casos, el 25 de septiembre, la autoridad ordenó alerta sanitaria en Quintero y Puchuncaví.

Con el decreto la seremi de salud puede paralizar o disminuir las faenas de ocho empresas consideradas las principales fuentes emisoras, cuando se presenten condiciones atmosféricas adversas. Se trata de Codelco Ventanas, AES Gener, Oxiquim, Copec, Gasmar, Enap Quintero, Enex y GNL Quintero.

Pero esto no ha sido de ninguna manera suficiente. De hecho, incluso bajo alerta se produjo una nueva crisis masiva que abarcó a más de un centenar de personas. Incluso, funcionarios de la PDI, resultaron intoxicados mientras tomaban muestras en la planta de ENAP en Quintero.

Para no creerlo.

A lo anterior, se suman las denuncias de dirigentes respecto a que durante una marcha a fines de septiembre por el borde costero, fueron atacados con balines por funcionarios navales. La explicación oficial no dejó de causar preocupación: resguardaban las industrias para evitar que fuesen atacadas. A ello, se agrega la muerte por ahorcamiento del joven dirigente de los pescadores, Alejandro Castro, uno de los líderes de las protestas de los quinteranos, que ha motivado el repudio nacional y la solidaridad, y cuyo fallecimiento se investiga.

La salud enferma

El reconocido toxicólogo Andrei Tchernitchin, recomendó trasladar a la población de mayor riesgo de esas comunas. Esto es: embarazadas y niños. Planteó que a pesar de que haya concentraciones más bajas, los tóxicos producen efectos sobre el feto y “condicionan el desarrollo de enfermedades más tarde en la vida”.

Mientras tanto, el colegio médico solicitó declarar zona de catástrofe a la zona, suspender las faenas de las empresas hasta que se demuestre que no hay emisiones tóxicas, así como homologar las normas chilenas sobre compuestos y elementos tóxicos a las internacionales.

Hasta mediados de octubre solo se habían paralizado las faenas parcialmente, en momentos en que las condiciones de ventilación se consideraron adversas.

La vida sigue en la comuna

Daniel Ríos cuenta que toda su historia la ha desarrollado en Quintero. Sus padres artesanos, al igual que un porcentaje no menor de los habitantes, subsisten gracias al turismo de enero, febrero y fines de semana largos. Hoy varios locales han cerrado y la comuna se prepara para vivir el verano más triste de su historia.

El impacto, afirma, es enorme: “Mi propia familia resultó intoxicada, añadiendo con preocupación: “no queremos llegar a una crisis aun mayor con muertes”. Por su parte, su colega Samuel agrega que la población va normalizando la situación y “mucha gente que siente los síntomas no va a urgencia porque está saturada y se están acostumbrando a vivir así”.

50 mil personas habitan en Quintero y Puchuncaví de acuerdo al último censo, quienes ya han sido afectadas enormemente producto del desarrollo industrial. Claramente en ese sector de nuestro país, las personas y las empresas contaminantes no pueden coexistir.

Recuadro:

Informe Colegio Médico

El Colegio Médico envió al poder judicial un informe que elaboró su Departamento de Medio Ambiente, detallando las nocivas consecuencias en la salud de las personas que pueden provocar los gases tó­xicos presentes en Quintero y Puchuncaví, en particular la exposición a metilcloroformo, nitrobenceno, tolueno y dióxi­do de azufre.

Estos compuestos afectan el sistema nervioso central y pueden provocar retardo cog­nitivo, crisis respiratorias, ries­go de infarto del miocardio, accidentes cerebrovasculares y abortos, así como cánceres al pulmón, hígado, vejiga, renal y piel.

INFUSAM Nº28, NOVIEMBRE 2018

 

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