El urgente cambio que Requiere la salud en Chile

La situación de salud en el país es tan grave que no admite más dilaciones. O el próximo gobierno se hace cargo de generar un vuelco, o las siguientes generaciones pagarán con creces esta falta de visión de nuestros gobernantes.

 Años lleva la Confusam denunciando que el foco de la atención sanitaria está mal orientado. Que una mirada hospitalocéntrica y basada  en el asistencialismo y la curación está errada. Lamentablemente hasta ahora sus planteamientos han sido desoídos, mientras se acumulan por miles los enfermos y enfermas de diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares, así como sigue aumentando el número de depresivos en el país.

Es por eso que, entre otras razones, la organización decidió reunirse con todas y todos los candidatos a la Presidencia, para hacer hincapié en esta grave situación. Y no solo ha enfatizado que se requiere cambiar el enfoque, mejorar la gestión y -por supuesto- elevar el aporte fiscal del magro 1.8 de PIB actual a un 3. A juicio del presidente de la Confederación, Esteban Maturana, el próximo gobierno está obligado a abordar el problema de salud, porque se está retrocediendo incluso en conquistas obtenidas el siglo pasado. Recuerda el dirigente que Chile logró antes que países europeos, porcentajes de vacunación históricos y hoy estos van a la baja. Cita también que se están elevando las tasas de TBC y Sida. “Requerimos una política integral y de largo plazo centrada en la prevención y la promoción más que solo en la curación; una política que no solo aborde los temas de coyuntura”, advierte.

El negocio de la salud

El dirigente nacional señala con pesar que no es solo por desidia que los distintos gobiernos han dejado de lado la prevención y la promoción. A su juicio, lo que ocurre es que detrás de la curación, “existe un gran negocio privado y hay síntomas preocupantes de que lo mismo está ocurriendo en el sistema público”. Su denuncia la basa en que, por ejemplo, mientras durante décadas se han mantenido bajas las tasas de mortalidad neonatal y materna, “estamos incurriendo en un pecado al elevarse el número de cesáreas en los hospitales públicos sin explicación médica, solo económica”. Actualmente, prosigue, las políticas públicas en salud hacen todo “por fortalecer los negocios en este ámbito y evitar que el sistema público sea una real alternativa”. Paralelamente la población envejece y cada vez hay más pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles. Resalta Esteban que atender a esa población en proceso de envejecimiento y más enferma es tarea de la atención primaria, por lo que urge cambiar el enfoque asistencialista y hospitalario del sistema de salud.

Salud intersectorial

Mejorar la salud de la población no es solo tarea de un ministerio o de una política del sector. Implica intervenir en las condiciones de la vivienda, laborales, educativas,  alimentarias, actividad deportiva, entre otras. De salud -enfatiza el directivo- debe ocuparse el hogar, la escuela, la empresa y hasta el alcalde, congresistas y ministros para generar condiciones de vida saludable.

“Es un tema que exige la atención de todos los actores sociales relevantes partiendo por la familia”, afirma. Cambiar el enfoque también implica contar con una población que sea parte activa en la solución.

En nuestro país, la gente se ocupa de su estado de salud solo cuando está en una crisis y concurre a un consultorio u hospital donde exige ser atendida por un médico que la ponga en tratamiento y le suministre fármacos. Pero no solo tenemos problemas derivados de esa cultura, indica Esteban. Además, señala que los distintos gobiernos han sido incapaces de generar condiciones para que la gente desarrolle hábitos y estilos de vida saludables. No hay suficientes áreas verdes ni espacios urbanos para que las personas realicen actividad física, el aire está muy contaminado en el centro y sur del país y la comida sana es cara. “No basta con invitar a tener una vida más saludable, el gobierno debe crear condiciones para que la población  acceda a nuevos hábitos y estilos de vida”, concluye.

INFUSAM Nº 20, agosto 2017

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