Cada tres años, las y los socios y dirigencia de CONFUSAM redefinen los objetivos detrás de los cuales alinearán sus principales demandas, en un proceso democrático que se extiende por varios meses y que fortalece a la organización permitiendo una masiva participación desde las asociaciones base, pasando por las Federaciones y los zonales, para llegar al Congreso realizado a fines de agosto en Olmué.
Allí, la mesa directiva elegida mediante un representante por cada zonal, tiene la misión de reunir y concertar todos los esfuerzos para generar la plataforma de lucha 2026-2029. En esta oportunidad, su presidenta fue Paula Ovando, quien lidera la asociación base de Valdivia, y es dirigenta de la Federación CONFUSAM Los Ríos. La acompañaron en la tarea: Sebastián Vilches, Jéssica Orellana, Cristian Concha y Rodrigo Bustamante, entregando en el último CDN el informe final del encuentro.

Plataforma de lucha
La plataforma de lucha quedó definida con las siguientes cinco prioridades sectoriales: Aumento permanente del per cápita basal, con una proyección de tiempo; Estabilidad laboral, dotación y cumplimiento efectivo del 80/20; Sistema Nacional Integral de Salud Mental, Bienestar y Calidad de Vida Funcionaria; Rediseño de un plan nacional de infraestructura de APS, con pertinencia territorial, y Seguridad y bienestar en el trabajo.
Paula Ovando comenta que el financiamiento fue prioridad en todos los zonales y la opción más votada en el Congreso, demostrando que es una demanda fundamental para la organización. Por ello, se indica que el aumento del per cápita basal no debe depender de una negociación anual, sino que ser parte de un plan que permita cubrir el costo real de las prestaciones.
En segundo lugar, la dirigenta plantea que se requiere avanzar hacia mecanismos permanentes que hagan efectiva la estabilidad laboral y que el guarismo 80/20 se cumpla anualmente.
Sobre salud mental, precisa que esta se afecta sobre todo por la sobrecarga laboral; en ese sentido, se pide una Política nacional permanente de prevención, atención, acompañamiento y recuperación en salud mental, con especial énfasis en riesgos psicosociales, burnout, sobrecarga laboral y autocuidado.
En cuanto a un Plan de infraestructura, afirma que se requiere un plan de inversiones y un catastro que aborde las brechas considerando hacinamiento, deterioro, falta de espacios clínicos y déficit de servicios básicos. Lo anterior con pertinencia cultural y geográfica urbano-rural.
Por último, sobre seguridad y bienestar, se refuerza la necesidad de fortalecer la prevención en los centros de salud y de una política integral de bienestar laboral, con mayor difusión de las leyes de Consultorio Seguro y Karin, e impulso a la de conciliación familiar.
Ejes transversales
Como ejes transversales se priorizó la Defensa de la función pública, “lamentablemente, existe un desprestigio de la función pública y se ha perdido credibilidad en los funcionarios, además, este Gobierno intenciona modificar el Estatuto Administrativo y unificarlo con el nuestro, y esa es una amenaza potencial”, declara.
Finalmente, también se consideró la Ficha Clínica Única y Universal y conectividad digital. Sobre la ficha se enfatiza que debe ser interoperable en todo el sistema público de salud, asegurando la atención independientemente del establecimiento o territorio. Como soporte, se requiere fortalecer la infraestructura tecnológica, garantizar conectividad estable y establecer planes de contingencia, resguardando los datos de salud bajo control público.
