En la reciente Cuenta Pública del Ministerio de Salud, la ministra May Chomalí, planteó que, como parte del plan de acción de 90 días de su cartera, se resolverán mediante el Hospital Digital las listas de crónicos en hipertensión y diabetes. Esta definición efectuaba en un marco de “ahorro” fiscal, que recortará al sector salud 2.8 billones de pesos en los cuatro años del actual Gobierno, no deja de resultar inquietante, sobre todo porque el rol del Hospital Digital ni siquiera ha sido abordado con CONFUSAM.
Aquí, nuestra presidenta Gabriela Flores se refiere a este tema.
-¿Gabriela, qué te preocupó más de esta Cuenta Pública?
-Me preocupó que, en el marco de una estrategia de recorte del presupuesto, el Ministerio aprovechase la grave situación de la salud pública para justificar sumar a los privados a su resolución.
La Ministra planteó un escenario de tensión financiera estructural y una crisis epidemiológica (sobre todo oncológica), con una deuda de arrastre de $565 mil millones y más de 78 mil garantías GES retrasadas. Con ese diagnóstico, en lugar de proponer un plan de fortalecimiento de infraestructura y dotación pública, se optó por institucionalizar la derivación al sector privado. Así, la crisis se utiliza como pretexto para consolidar un modelo donde el Estado financia y el sistema privado provee.
-¿Se estaría avanzando en la privatización?
-La Ministra Chomalí detalló varias medidas para transferir recursos públicos y rectoría sanitaria al sector privado. Por ejemplo, el decreto de alerta sanitaria otorga facultades extraordinarias para la “adquisición expedita de bienes y servicios” y la compra a privados. Y, si bien, el “segundo prestador GES automático” se presenta en el discurso como un derecho del paciente, en la práctica drena el presupuesto público, creando un círculo vicioso de deterioro estatal y lucro privado.
-¿Consideras que el Hospital Digital es una amenaza o un apoyo para la APS?
-El rol del Hospital Digital nunca ha sido conversado con el Ministerio. Nos enteramos en la Cuenta Pública de que esta tecnología se usará para resolver las listas de espera de hipertensión y diabetes, por lo que queremos obtener una pronta claridad respecto a su verdadera naturaleza.
Dicho eso, vemos con preocupación que el Hospital Digital no busca apoyar a la APS rural o aislada, en cambio se orienta a gestionar de manera masiva, centralizada y a bajo costo a los millones de pacientes crónicos del país, asumiendo el riesgo de sacrificar el vínculo con el equipo de salud y el enfoque comunitario de la atención primaria.
-¿Se podría externalizar por esta vía la atención de los crónicos?
-Se establece que “se resolverán por telemedicina las listas de espera de APS con Hospital Digital para Hipertensión Arterial y Diabetes” y que se creará un “protocolo de derivación fast a Hospital Digital desde APS”. Es decir, se elimina el corazón de la atención primaria como es conocer al paciente, su familia, su entorno y sus determinantes sociales.
Al derivar a hipertensos y diabéticos serán atendido por un médico remoto, en una plataforma centralizada, que -probablemente- solo evalúe exámenes de laboratorio y renueve recetas, perdiendo la mirada integral y territorial de la atención primaria. No implicará disponer de más especialistas ni de mejor infraestructura pública, solo que la demanda se desplace a un call center.
También existe el riesgo de que el hospital digital termine siendo un mecanismo de transferencia de fondos públicos hacia prestadores privados tecnológicos, subcontratando el control de las enfermedades crónicas de la población.
