A medida que aumenta el número de años que un médico de APS atiende al paciente, disminuye el uso de servicios de urgencia, hospitalizaciones y mortalidad. Así, lo demuestra un estudio observacional realizado en Noruega que abarcó a 4.5 millones de personas y casi cinco mil facultativos, reafirmando el rol de la atención primaria.

El estudio fue desarrollado por el Centro de Investigación de Noruega (Norce). Sus autores comprobaron que, si la continuidad de la relación supera los quince años, la probabilidad de urgencias, hospitalizaciones y muerte, se reduce entre un 25 y un 30 por ciento.

Noruega cuenta con algunas similitudes con Chile: sus hospitales dependen del Estado y la atención primaria de los municipios. Claro está, que su población puede elegir a su médico de cabecera a diferencia nuestra.

Al respecto, el salubrista y asesor de CONFUSAM, Ricardo Fábrega, destaca que es un trabajo robusto que abarca a millones de pacientes, miles de médicos y hace un seguimiento de más de quince años, siendo sus resultados coherentes con lo observado en estudios más pequeños: “cuando hay continuidad en el cuidado por un mismo cuidador, las personas viven más y se hospitalizan menos. Lo que pasa es que el cuerpo habla y al conocer a esa persona puedes saber si está bien o mal”.  Esa sutileza que no sale en los libros, añade, “tiene que ver con el arte de la medicina y de la curación”.

Ratifica rol de la APS

Fábrega precisa que el estudio “ratifica en la observación práctica, las posturas de Alma Ata y de la experta Barbara Starfield, sobre la longitudinalidad en APS, que son -precisamente-, que una persona tenga una relación con un mismo profesional durante largos periodos”.

Enfatiza que hasta el Banco Mundial ha reconocido el rol de la atención primaria, “y ahora lo promueve. Cuando partimos, decía que era una cuestión hippie y de buena voluntad; con el tiempo ha quedado demostrado que nos curamos más cuando nos relacionamos con las mismas personas durante más tiempo”.

Añade el profesional que en Chile no existe esa continuidad en la relación de los médicos con los pacientes, pero sí con otros profesionales. “las enfermeras y matronas del consultorio conocen y siguen viendo a las personas durante largos periodos. La pregunta es ¿si tiene el mismo efecto?”, plantea.  Su hipótesis es que “basta con que una persona del equipo de salud mantenga la continuidad en el cuidado, pero hay que probarla.” Concluye que si no fuese así,  “estamos en problemas en el país, “porque los médicos no se están quedando en la atención primaria y necesitaríamos políticas mucho más agresivas para mantener esa continuidad.”

 

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