“Como CONFUSAM expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo a que en su Cuenta Pública, el Presidente Kast señalase que sin crecimiento no hay recursos para salud, subordinando este derecho a variables macroeconómicas y no considerándola una obligación del Estado que necesita inversión sostenida, independiente de los vaívenes del PIB”, afirmó la presidenta de nuestra organización, Gabriela Flores.
Precisa la dirigenta que, si bien, en su discurso el Mandatario utilizó la salud como gancho emocional para abordar la “emergencia social”, al analizar las medidas anunciadas “existe ausencia absoluta de una visión de Estado para el sistema sanitario, reduciéndolo a un problema de auditoría fiscal y de parches”.

Invisibilización de la APS
Agrega Gabriela que la crítica se fundamenta en cuatro ejes, siendo el primero la invisibilización absoluta de la atención primaria, ya que se habla de la “prevención como un pilar, pero no existe ni una sola medida dirigida a fortalecerla”. Grafica conque ignorar la puerta de entrada al sistema sanitario, condena a los hospitales a seguir colapsados, “ya que sin una atención primaria robusta, la prevención es una palabra vacía y la demanda especializada seguirá desbordada”.
En segundo lugar, añade, se centra en un enfoque hospitalocéntrico y en la dependencia del sector privado. Dice que las únicas medidas sanitarias anunciadas, esto es el Plan Oncológico de 90 días, operativos quirúrgicos y la compra de 4.800 cupos en el sector privado, “están dirigidas exclusivamente al segundo y tercer nivel de atención, siendo lo más grave que se presenta la complementariedad público-privada como el eje de la solución”.
Otro aspecto complejo del discurso, remarca, es que reduce la salud a un problema de fraude y auditoría y no de derechos. Argumenta la dirigenta que se centró en la lucha contra el fraude de las licencias médicas, la fiscalización del gasto y la crítica a la vacancia en la Alta Dirección Pública: “Si bien la probidad es innegociable, el discurso presidencial enmarcó al sistema de salud bajo un foco de ineficiencia administrativa y corrupción, en lugar de abordarlo desde la perspectiva de los derechos, el cuidado integral y la dignidad de pacientes y trabajadores”, protesta.
Por último, señala que se subordinó la salud a la austeridad fiscal: “ no considerándola una obligación del Estado que necesita inversión sostenida, independiente de los vaivenes del PIB”.
Gabriela Flores enfatiza que se requiere anunciar un plan de inversión y fortalecimiento real para la atención primaria, con metas claras en infraestructura, equipamiento y dotación de profesionales. Asimismo, que se considere la salud como un derecho social fundamental que necesita una reforma integral y no solo ajustes. Por último, demanda disponer de una hoja de ruta que equilibre la carga del sistema, descentralizando la resolutividad y fortaleciendo la red pública en su conjunto.
