Hasta el ex Congreso llegó Gabriela Flores, presidenta de la Confusam, para denunciar el impacto que ya está teniendo el alza de combustible, debido a la modificación al mecanismo de estabilización del petróleo, para las comunas rurales e insulares del país.
En este contexto, para brindar atención de salud, los equipos de estos territorios deben desplazarse por tierra y mar hasta los rincones más alejados de las ciudades, lo que encarece los costos de ejecución para los municipios de las comunas más vulnerables del país.
Sobre esta situación, la representante de las y los trabajadores, detalló ante la comisión de Salud del Senado, la compleja realidad que enfrentan comunas como Quinchao en el Archipiélago de Chiloé, “cuyos funcionarios temen que el ajuste implique recortes de horas al equipo de salud y el término de las rondas médicas por las islas”.
AsImismo, explicó que “el alza del combustible viene a poner mayor presión a una situación que ya venía crítica por el congelamiento del per cápita determinado por el gobierno anterior. Si a esto le sumamos el aumento de costos para el traslado de equipos y pacientes, entonces tenemos una situación extremadamente compleja para muchos municipios que deben asumir gastos que no estaban programados”.
Al respecto, Gabriela flores, insistió en que la autoridad “debe tomar los recaudos necesarios para ir en apoyo de esas comunas y de sus usuarios. Porque a esta situación, se suma el contexto de recorte presupuestario determinado por el gobierno. Es por eso que hacemos un llamado urgente a las autoridades a no abandonar a la atención primaria”.
Otras prioridades
Además de la cruda situación provocada por el alza del combustible, La presidenta de la Confusam también se refirió a los violentos ataques que deben enfrentar las y los trabajadores y usuarios de la atención primaria. “Hacemos un llamado a los senadores y al gobierno a reinstalar las mesas de seguridad, tanto en las regiones, como en La Moneda para frenar la violencia desatada contra nuestra gente donde los narcos y delincuentes nos destruyen los centros de salud, nos queman las postas y atacan a las y los trabajadores”.
Finalmente, la líder gremial, abogó por una mayor celeridad en los procesos de incentivo al retiro para las y los trabajadores de salud municipal, “ya que la espera es demasiado larga para nuestra gente, que lo único que quiere es descansar después de treinta o cuarenta años de servicios y tiene que esperar de cuatro a cinco años que estos dineros lleguen”.
