“El incendio quemó las casas, pero no ha quemado la solidaridad que habita el corazón de socios y socias del país que se están movilizando para ir en ayuda de sus compañeros del sur”, señaló con emoción el tesorero nacional de CONFUSAM, Claudio Jiménez, destacando el apoyo que se organiza para quienes perdieron sus hogares en los recientes incendios de Ñuble y Biobío.

Y esta no es la primera vez que la Confederación se une por las y los compañeros que lo están pasando mal por una catástrofe natural. Lo cierto es que el sistema de Ayudas Solidarias fue creado hace ya una década, luego del terremoto de Coquimbo en 2015. Al año siguiente, en el Congreso de Valdivia se decidió comenzar a cotizar una cuota mensual que permitiera ir en auxilio de quienes sufrieran por las inclemencias de la naturaleza.

Se partió con un aporte de $25 mensual por asociado ($300 anuales), pero la realidad demostró que era insuficiente y hoy son $125 al mes. “La cuota se ha ido incrementando porque las necesidades han ido creciendo año a año”, afirma Claudio. Dice que durante las inundaciones de Ohiggins y Ñuble en 2023 y los incendios de Valparaíso en 2024: “hubo una gran cantidad de socios y socias que accedieron al beneficio”.

Mediante un reglamento se ordena este auxilio, “definiendo por qué se entrega, el monto y cuando no hay claridad se cita a una Comisión especial”, aclara el dirigente. Anualmente se apoya entre 25 a 30 socios y socias, mediante un aporte en dinero “por pérdidas mayores al 60 por ciento de la vivienda son 15 UF y, por pérdida total, son 20. Esto se demuestra con un certificado que emite Bomberos y que determina el porcentaje del daño”.  El beneficio solo se otorga por pérdida material, aclara.

Aporte de emergencia y Lucatón

Plantea el tesorero nacional que esta ayuda es, “un aporte de emergencia. Es decir, ocurre el hecho, llega la información e inmediatamente hacemos la transferencia, aunque la rapidez dependerá de que la Federación entregue la documentación”, afirma.

Cuando la catástrofe afecta a muchos, además se organiza -como en esta oportunidad- una Lucatón, pidiendo a las Federaciones que aporten mil pesos por socio. El monto reunido se dividide en partes iguales entre los solicitantes.  Algunos años, los recursos del Fondo no han alcanzado y el CDN ha determinado destinar recursos de la organización para cubrir la diferencia.

“Sabemos que no somos un Bienestar, pero no podemos hacernos los desentendidos frente al dolor y padecimiento de nuestros compañeros y compañeras. Muchos perdieron sus casas, las de sus papás y familiares cercanos. La catástrofe es mayor que en otros momentos”, concluye Claudio Jiménez.