Auxiliares, tens y médicos son los integrantes del equipo de salud, que más se han contagiado de Covid durante esta pandemia, según un reciente estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, que aborda las condiciones de quienes trabajan en el sector.

La investigación se basó en focus group y en una encuesta respondida por casi cinco mil funcionarios y funcionarias del sistema público y privado de salud, entre enero y marzo de este año. La tarea fue articulada por la secretaría de salud de la CUT y participaron todos los gremios del área, entre ellos Confusam.  De hecho,  el 56 por ciento de quienes contestaron pertenece a la atención primaria. Integraron el equipo de trabajo de la consulta, la dirigenta nacional, Laura San Martín y Yerko Garrido, por nuestra organización.

Respecto a los contagios, de los encuestados el 21 por ciento de los auxiliares, el 19,6 por ciento de los tens y el 17,2 por ciento  de los médicos reporta haberse enfermado de Covid.  Le sigue el 15,5 por ciento de enfermeras/os y 14,4 de nutricionistas. Laura expresa que las y los auxiliares de servicio han estado más expuestos, “porque deben higienizar constantemente el área de salud. Y, si bien, contaron con EPP nunca se les entregaron suficientes; tampoco se los capacitó adecuadamente”.

Otro dato que entrega el informe es que  un 20,3 por ciento de las mujeres y un 15,6 por ciento de los hombres, ha tenido licencia médica por salud mental. Estas no se distribuyen uniformemente, se concentran en el grupo etario entre 29 y 39 años, siendo además las y los trabajadores entre 18 y 28 años, quienes declaran un mayor desgaste físico y emocional en los últimos tres meses (82 por ciento) y entre 29 y 39 años, alcanza al 80,5 por ciento. El promedio general es 77,9 por ciento.

La dirigenta nacional, señala que esta situación se produce porque los de más edad, poseen mayor experiencia y porque tuvieron una mejor formación, la cual actúa como un halo protector: “Los más antiguos fueron mejor formados, por ejemplo, con cursos en hospitales y se educaron en universidades públicas”, dice.  Pero también añade otro elemento: “aprendimos a trabajar con muchas carencias y bajo mucha presión. Eso te da una mayor expertise para enfrentar y resolver problemas. Somos más aperrados”.

Compromiso pese al miedo

El estudio demuestra que el agotamiento y desgaste físico y emocional  siguen siendo muy fuertes a un año de iniciada la pandemia. Se originan en el miedo a contagiarse, la incertidumbre, el alejamiento de los familiares y los turnos de trabajo extenuantes. Afirma Laura: “todos tememos contagiarnos o  contagiar a la familia.  Estamos vacunados, y aunque sabemos que la vacuna nos protege de morir o enfermar gravemente, tampoco nos sentimos seguros;  hay mucha incertidumbre porque los casos siguen aumentando”.

Agrega que las cifras de licencias por salud mental han continuado elevándose  pos estudio. Su percepción es que hoy abarcan  entre el 25 y 30 por ciento de las y los funcionarios de atención primaria.  “Cuando acudes a los centros de salud, te informas sobre personas que hace dos  meses estaban bien y ahora ya no lo están. La pandemia ha sacado a la luz un montón de situaciones que se arrastraban, a las que se suman al desgaste físico y emocional de cada uno.”

Lo positivo es que a pesar de  las dificultades, los trabajadores han respondido con compromiso y confianza recíproca frente a  la crisis. “Nos unimos más,  porque confías en tu par, no así en las autoridades o en el Gobierno que nos han abandonado y no les preocupa nuestro agotamiento. La cohesión atenúa lo mal que te sientes”.  Asimismo, resalta que los consultados señalaron que se han sentido protegidos por sus gremios, que fueron los primeros en reaccionar.

Salud ocupacional en deuda

Además de estar al debe las autoridades de salud,  por su  improvisación y poca claridad en las estrategias de abordaje de la pandemia,  hay mucha desconfianza respecto a las mutuales por el mal manejo que han tenido durante este tiempo.

Como el Covid es una enfermedad profesional, debieran ser estas instituciones quienes realicen seguimiento a la recuperación de las y los trabajadores. Sin embargo,  “no estaban preparados para enfrentar la emergencia y todavía no lo están. Los secuelados  esperan demasiado por atención porque no cuentan con infraestructura  ni con especialistas en regiones.  Los organismos administradores vendieron todos sus hospitales  y los grandes  están en Santiago”. Precisa que en Talca, por ejemplo,  tanto la ACHS  como  la Mutual, “hace tiempo que desmantelaron sus centros y los arrendaron con fines privados y deben enviar pacientes a Santiago”.

Esta situación, reafirma la convicción de los consultados, de que la salud de las y los trabajadores del sector no ha sido prioridad para el Minsal, incluso se sigue sin contar con aforo para funcionarios en los consultorios.

Por último, un elemento esencial que rescata el informe es la importancia de la participación. En general, se percibe que no fueron incorporados en las decisiones; pero la atención primaria sí pudo abrir espacios, lo que le permitió responder de mejor manera a los nuevos requerimientos.

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