Putre se encuentra a 3.500m de altura en la Región de Arica y Parinacota, rodeada de imponentes cerros y paisajes de belleza altiplánica. Es una comuna donde la vida transcurre tranquila; pero no ocurre lo mismo en el Cesfam local. Allí se trabaja bajo permanente tensión provocada por la enorme exigencia de atender los constantes accidentes de tránsito en los difíciles caminos hacia sus 14 localidades y en la ruta internacional a Bolivia.

En los sesenta minutos que permanecimos en el recinto de salud, hubo dos accidentes que requirieron a los equipos del servicio de urgencia. Ambos ocurrieron en un día de intenso temporal de lluvia y truenos, dificultando el acceso por rutas escarpadas y angostas.

Entre Arica y el paso fronterizo de Tambo Quemado hay cerca de 190 kms, cien de estos son cubiertos por los equipos de salud del cesfam de Putre. Si bien, la carretera internacional CH-11 se encuentra asfaltada, sufre constantes socavones, derrumbes y cortes durante el invierno. A ello se suman otros factores de riesgo como el alto número de camiones que circula entre Bolivia y el puerto de Arica y el apunamiento que afecta a los choferes por subir desde el nivel del mar a 4.680 metros de altura en un corto tiempo, lo que provoca un elevado número de accidentes.

En verano, aunque a veces la lluvia dificulta entregar socorro, es más tranquilo. Pero en invierno con más de 20 grados bajo cero y nieve que hace patinar las ambulancias, es una verdadera proeza prestar apoyo a los accidentados.

Vistiendo zapatillas y chaquetas delgadas

Elisa Mamani es la presidenta de la Afumsar de Putre; Constantino Llusco el tesorero y Danilo Arenas, el secretario. Ellos denuncian múltiples carencias para cumplir su labor. Arenas precisa que la falta de vehículos equipados adecuadamente para desempeñarse en esos sectores los obliga a arriesgar su vida: “por ejemplo, el año pasado el camino estaba nevado  y la ambulancia patinó durante una emergencia y casi nos desbarrancamos”.

Esta es su vestimenta con -20º. En la foto, Constantino Llusco y Danilo Arenas.

Tampoco se les entrega vestimenta especial y socorren en carretera con zapatillas y chaquetas no aptas para temperaturas bajo cero. Lo hacen con cariño, pero claramente se arriesgan en esos procedimientos.

Constantino Llusco es conductor de urgencia y plantea que el centro de salud dispone de tres ambulancias -dos básicas y una avanzada- y, a veces, se hacen insuficientes, sobre todo en casos de accidentes con múltiples lesionados.

Las dificultades de transporte también las sufre el equipo de rondas que atiende las 14 localidades de la comuna: “deben cruzar ríos y el vehículo es un minibús simple, a veces no podemos cubrir el cien por ciento porque se empantana el camino y los poblados quedan aislados”, plantea.

Tanto Constantino como Danilo viven en Arica y cumplen turnos 7×7 en Putre, lo que demuestra el gran esfuerzo que realizan estos funcionarios para desempeñarse en esa apartada zona del país. Otros trabajadores laboran en turnos de 5×2, como Elisa Mamani.

En total, en el cesfam y postas cercanas trabajan 55 funcionarios, casi la mitad a honorarios. El de Putre es el único centro de salud familiar en la comuna y no está habilitado para enfrentar las bajísimas temperaturas, se baten, apenas, con un par de estufas. La conectividad es más que deficiente y pierden contacto hasta por semanas con las postas de Belén y Ticnamar distante varios kilómetros, cuando llega el invierno.

En medio de ese escenario, los equipos de salud siguen atendiendo emergencias y recorriendo los caminos del altiplano. Muchas veces poniendo en riesgo su propia seguridad para garantizar atención médica en una de las zonas aisladas del país.