Dr. Jaime Acevedo:

LA URGENCIA DE PROTEGER AL PERSONAL DE SALUD

1.547 de las y los contagiados por coronavirus al 18 de mayo laboran en salud pública – atención primaria y hospitalaria-, de acuerdo a la información entregada por Confusam y Fenpruss. Esta alta cifra de cuidadoras y cuidadores enfermos permite avizorar la problemática que se avecina, y agudiza la necesidad de que el personal de salud cuente con un equipamiento que lo proteja en su labor  diaria.

 

El médico Jaime Acevedo integra la Comisión de educación popular de la Mesa social por el derecho a la salud. Con preocupación expresa que desde fines de marzo se dispone de  investigaciones realizadas por equipos chinos y otras solicitadas por los CDC de Estados Unidos a grupos de trabajo en el país asiático, a propósito de la forma de transmisión del Covid-19. Estas, afirma,  convergen en comprobar que “el aire transporta aerosoles emitidos al hablar, toser o estornudar hasta 7-9 metros de distancia por dinámica de fluidos y hasta 4,5 metros de distancia en casos de contagio efectivo, demostrado en ambientes no ventilados e inclusive hasta una habitación contigua con puertas cerradas”.

Lo anterior -profundiza- comprueba que no hace falta un procedimiento invasivo en la vía aérea de un paciente sintomático respiratorio, para que emita aerosoles con riesgo significativo para quienes están en la misma habitación o box, porque el virus se aerosoliza de manera espontánea.

Es por ello, remarca el también presidente de la ONG Desinflámate, el por qué se hace indispensable el uso de protección adecuada, sobre todo respiratoria. La experiencia en el hemisferio norte es que el 20 por ciento del personal de salud enfermó. Jaime dice que los sanitarios tienen 12 veces más riesgo de contagio que la población general, pero si no usan EPP adecuados este se eleva a 26 veces.

MASCARILLAS Y RESPIRADORES

El profesional explica que -convenientemente- a propósito de esta pandemia, el Gobierno determinó que todo lo que cubra nariz y boca sería llamado mascarilla. Sin embargo, según estándares de protección, como mascarilla solo estarían consideradas las de género o papel incluidas las quirúrgicas (clasificación FFP1). Por su parte, los respiradores KN95 y N95 permiten filtrar el 95 por ciento de las partículas (clasificación FFP2) y los elastoméricos, con filtro recargable prácticamente filtran el cien por ciento (clasificación FFP3).

Reflexiona que el punto fundamental, es que si bien usar mascarilla para la población en general reduce el riesgo colectivo a enfermar, no asegura individualmente el derecho a la salud. Esta diferencia, agrega, es significativa porque implica que no se estaría protegiendo la salud de trabajadoras y trabajadores sanitarios ni garantizando su derecho a la seguridad en el trabajo, resguardados por ley.

Añade que son los respiradores los que permiten garantizar el derecho individual a la salud en el trabajo y no las mascarillas aunque la OMS haya puesto estas últimas como estándar. Prosigue que la justificación para la organización mundial  podría estar en que se pide el mayor nivel de convicción a la evidencia científica, pese al breve plazo que se conoce al Covid-19. Sin embargo, remarca, que al existir evidencia acumulada en distintos países, que dice que este virus se transmite por aire en espacios cerrados, “eso es suficientemente malo como para que la OMS haga una comunicación de riesgo, informándolo y aconsejando que el estándar más prudente en respiradores sea FFP2 para toda atención clínica en espacios cerrados”.

Tomar la decisión de cambiar la recomendación ministerial sobre en qué circunstancias se utiliza mascarilla o respirador  es económica, pero también implicaría una reinducción y capacitación de los equipos de salud. Señala Jaime Acevedo que no solo se trata de su uso durante el trabajo sino de tomar precauciones al momento del café o almuerzo, teniendo que hacerlo solo si el espacio no es ventilado y si lo es, estar a más de dos metros de las y los colegas; también adoptando resguardos al momento de una conversación. Hay que proyectarse para, al menos, dos años de pandemia, concluye.

Hoy, el uso de mascarillas o respiradores es dispar en el sector. En cesfam y servicios de urgencia, trabajadores y trabajadoras de salud han decidido protegerse del contagio de acuerdo a sus recursos y motivación. Muchos han optado por equiparse con respiradores dando por hecho que la mascarilla quirúrgica no es suficiente para evitar el contagio. Pero, la mayoría está expuesta sin protección suficiente frente a un virus cuyo avance sigue implacable.

N° 3 Digital

Junio 2020

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