04 de junio de 2020

 

Hemos sido testigos estos días, a través de los medios de comunicación, de iniciativas y medidas tomadas por parte del ministerio de salud, y que consecuentemente con su comportamiento en estos tiempos carecen de la armonía y realismo que solo se logra a través del acuerdo con los propios trabajadores.

 

La política sanitaria frente al covid19 desde el primer caso que conocimos ha sido errática, y producto de ello, el riesgo vital a que se ha enfrentado nuestra población es enorme, aun mas, en el abordaje de las necesidades sociales, la economía, las familias, tampoco ha estado a la altura de las necesidades de la ciudadanía y el futuro del país.

 

Hemos denunciado incansables, como La Salud Publica, ha sido sometida a un sofocamiento y empobrecimiento imperdonables a través de estos años, frente a la mirada indolente de la clase política. Ahora el país entero está sufriendo las consecuencias de esta política de estado.

 

Los estudios de trazabilidad se constituyen en un medio efectivo de control epidemiológico y la salud primaria es experta en ese control, es parte de nuestra labor desde siempre, y en esta eventualidad, algunas comunas con sus equipos de APS a pesar de que no se han enviado los insumos suficientes, personal, movilización e incluso la información adecuada pertinente, han estado realizándola con un profundo sentido ético y profesionalismo a pesar de la falta de reconocimiento de esta responsabilidad por parte de la autoridad sanitaria.

 

El trabajo territorial, con las familias, desde la comunidad sanitaria, desde los establecimientos de salud primaria municipal, se ha posicionado en estos días como la respuesta más efectiva y sensata a la hora de prevenir, contener y trazar el contagio. Pero también es cierto que ha sufrido este tiempo una presión enorme, se le ha sometido a un esfuerzo, presión, agotamiento y colapso gigantescos, y lo peor, aun no ha sucedido, ni terminara de suceder todavía, pues, una vez que esto pase, cuando sea ya parte de los recuentos, cuando miremos hacia atrás, veremos que van a faltar en nuestros equipos, compañeros que no volverán de esta batalla que estamos viviendo.

 

Por todo esto, se nos hace tremendamente necesario, recalcar y declarar aquí, que el seguro de vida que el ministerio de salud presenta a través de los medios, no ha sido producto de un trabajo conjunto con nuestra organización, no es parte de un acuerdo, ni nos parece suficiente.

Para CONFUSAM, una trabajadora o un trabajador de la salud, tienen un valor incuantificable, superior e invaluable, y este seguro no representa el valor de una vida, sobre todo de un funcionario que fallece en servicio. La reparación debe ir en concordancia con la pérdida, sobre todo en un escenario en el que no se nos han entregado medios de seguridad suficientes, ni en cantidad ni en calidad, sino también, debiera considerar el escenario peligroso, exigente, demandante y desesperanzador que enfrentamos.

 

Si el seguro es un gesto, claramente lo es, pero, quedan muchísimos temas pendientes, Quedan atrás muchas otras deudas, faltan muchas necesidades que cubrir, en lo inmediato, los elementos de protección personal suficientes y en adelante, secuelas o consecuencias, físicas o espirituales que hemos sufrido, la reparación y recuperación de nuestra integridad debieran ser parte de un proyecto conjunto consensuado y que considere además la seguridad social de nuestros hijos y sobrevivientes.

 

Es innegable la responsabilidad de las mutualidades los empleadores y el estado con su deber de cubrir las secuelas de quienes se recuperan, sus tratamientos, su capacidad de desarrollo, y todo aquello que implique su desempeño en acto de servicio, en una batalla durísima de la que somos primera línea, para reintegrarnos ojalá, al trabajo de salud primaria en nuestros establecimientos.

 

Finalmente, hacemos el llamado, emplazando a la clase política, para que se pongan a la altura de las necesidades de nuestros trabajadores de la salud, pues, en ellos descansa una tremenda responsabilidad, que esperamos en el futuro sea reconocida como merece, y en el presente sea resguardada y protegida.

 

Directorio Nacional

CONFUSAM