Confusam destaca en estas fiestas de fin de año todo el compromiso del pueblo en el despertar de Chile

Nuestro país no es el mismo que fue antes de octubre. El último trimestre de 2019, sin duda marcará los cambios irreversibles que Chile vivirá en el futuro. Desde aquel 4 de octubre, cuando el panel de expertos anuncia el alza de $30 pesos en la tarifa del metro y los estudiantes del Instituto Nacional llaman a evadir el pasaje a partir del lunes 7, una serie de hitos han ido forjando una nueva conciencia social cada vez más sólida.

Desde esos días de naciente insurrección hasta ahora, el país ha vivido un proceso creciente de unificación de los relatos sobre la desigualdad, la miseria y la injusticia hasta llegar a formar una sola voz expresada, aquel día 25 de octubre, por cerca de un millón y medio de personas reunidas en Santiago y una cifra similar en regiones, que exigían con fuerza el término del modelo neoliberal, individualista y avasallador imperante en el país desde la dictadura y perpetuado en años posteriores.

Paralelamente a este proceso de movilización, el gobierno inició la instalación progresiva de la violencia de Estado con expresiones de alarmante crueldad y violaciones a los DDHH, con cientos de jóvenes cegados y miles de víctimas de tortura y medidas opresoras. Así es la respuesta de la oligarquía cuando ve amenazados sus intereses. Así ha siempre a través de nuestra historia.

Entonces vino el castigo al pueblo y son l@s funcionari@s públic@s con el congelamiento de sus salarios y la clase trabajadora con la cesantía quienes deben pagar por su insurrección. Sin embargo, estamos plenamente conscientes que este despertar no tiene retorno y se fortalece con cada espacio de reflexión, con cada cabildo, con cada acción de desobediencia civil. Como lo representa el campamento Dignidad en pleno centro de Santiago y cada intervención ciudadana como la de Las Tesis, emulada en todo el mundo, dando cuenta que las fuerzas que movieron este “estallido” son más profundas de lo que imaginaron.

Por esta razón, esta Navidad será tal vez la primera en décadas donde el consumismo y la ostentación han retrocedido en millones de hogares, donde se celebrará antes que todo el amor y la vida. Nuestro gremio agradece a quienes habitan esos hogares y han acompañado las movilizaciones, que han dado fuerza a este proceso de cambio; a quienes con su vocación de justicia social buscan sin descanso aquellos cambios estructurales que traerán más dignidad a todas y todos los habitantes de esta tierra.