Marco Kremerman, economista: “Los cambios dependerán de los movimientos de la calle”

-El sociólogo Manuel Castell, señaló que lo que sucede en Chile no es excepcional sino global, y que quienes crean que esto pasará no debiesen engañarse ¿Concuerdas con él?

-Si es que apunta a una crisis sistémica, sí. Hay una crisis en el sistema capitalista histórico en las últimas décadas. Hay distintas tesis: algunos autores hablan que son como todas las crisis y después el capitalismo se reinventa. Otros, como Wallerstein, dan cuenta que desde hace 30 a 40 años estamos en un cierre de los últimos 5 a 6 siglos.

Hace 45 años parte el proyecto neoliberal, después de la posguerra, donde el capital intenta ir por una ofensiva mayor y quedarse con todo: privatizarlo todo, mercantilizarlo todo. Y eso se está resquebrajando en distintos países, en términos que el capital no logra estabilizarse.

Lo que ha pasado es una compra de tiempo; primero con inflación aumentando la deuda pública, luego la privada -de los hogares y las personas- y, ahora, de nuevo la pública. Es una crisis permanente con una fachada ilusoria de que no existe por tener mayor acceso a cosas, a través de deuda, y eso es lo que está haciendo agua y tiene enfrentadas a las potencias disputando la hegemonía. Esto es un síntoma importante de que estamos frente a un resquebrajamiento mayor, una disputa global.

-¿Crees que habrá cambios reales en la institucionalidad mediante el acuerdo de los partidos políticos para elaborar una nueva Constitución?

-No podría contestar porque ese acuerdo proviene desde la institucionalidad de las fuerzas, que intenta recomponer parte de su legitimidad, siendo las entidades más desprestigiadas en Chile, que rápidamente -como no lo habían hecho antes- están tratando de producir acuerdos.

Creo que estos cambios dependerán de los movimientos de la calle. La calle nos permitirá tener mayor o menos esperanza de que esto se traduzca en un cambio en las estructuras; se reduzcan los niveles de precariedad; aumenten salarios y pensiones; exista acceso a la salud y desprivatización de la educación. Eso es fundamental.

Es curioso escuchar al presidente de Renovación Nacional decir que si no siguen las movilizaciones su sector no hará los cambios que, incluso, se han anunciado a nivel teórico. Tiene que ver con que para él es peligroso no hacer los cambios.

-De dónde provendrán los recursos para la agenda social del Gobierno?

-Vendrán por una vía muy acotada que es subir el último tramo del impuesto global complementario, agregarán una tasa nueva que es un 40 por ciento. La última era del 35 para las personas que reciben más de 5 millones y medio de ingreso mensual; ahora, habrá un nuevo tramo para las personas que ganen más de 15 millones, que no van a ser los dueños de empresas, sino los gerentes. Es una tasa compuesta porque se paga un 40 por ciento solo por lo que está entre 5 millones y medio y 15 millones. Con ello, se espera recaudar un poco menos de 200 millones de dólares.

Y la otra medida con un grado de progresividad es el impuesto al patrimonio inmobiliario. Desde el 18 de octubre se posicionó la idea de gravar al 1 por ciento más rico, pero el gobierno nuevamente no fue hasta el fondo porque los más ricos tienen su plata en el sector financiero. Tienen algo que se llama las family office que son formas para administrar su patrimonio financiero, se lo administran externos. Esa plata o no paga impuestos o se buscan mecanismos de elusión.

El gobierno optó por lo más fácil que es gravar las casas que superen los 400 millones de pesos en avalúo fiscal. Pueden recaudar ciertos recursos, pero serán acotados porque allí no está su riqueza.

El resto que se está pensando para allegar más dinero es hacer uso de fondos soberanos, que Chile tiene en el extranjero. El país tiene 26 mil millones de dólares en fondos soberanos. Existe un gran fondo que se llama de estabilización económica y social, con un poco más de 14 mil millones de dólares. Andrés Velasco, durante la crisis subprime del 2008, utilizó mucha plata de ahí. Tenemos otro con diez mil quinientos millones de dólares, que es de reserva de pensiones, cuyo objetivo es hacer frente a necesidades del pilar solidario, y otros más chiquititos para educación y apoyo regional.

Lo curioso es que hoy todos se pusieron estatistas y quieren que Chile se endeude cuando lo que recomendaban era que no fuese así. Pero hay muchas cosas que se podrían hacer sin gasto público. Si tuviéramos un sistema de pensiones distinto, si transformáramos el sistema de pensiones completamente, se liberarían recursos. Pero, en cambio, lo que proponen es un sistema mini mixto. Que un 25 por ciento de la cotización vaya a reparto y el resto a cuentas individuales. En los sistemas mixtos, en Suecia y Uruguay, el 70 a 80 por ciento está en reparto y el resto en cuentas individuales.

 -En esta semana la movilización va declinando… ¿Eso podría crear desazón o es solo un impulso para seguir el próximo año?

-No sé si está declinando, porque siempre estamos esperando que decaiga y siempre hay novedades y se genera un nuevo hito. Estamos en un escenario bien complicado, de mayor represión exceptuando cuando estuvimos en estado de sitio y con toque de queda. Y eso ha hecho que la calle se exacerbe.

Hubo una borrachera constitucional que está bajando. Si bien se abrió una ventana están entrando las dudas, y hubo un sector más bien progresista, que decía que no estábamos dispuestos a celebrar las cosas cuando ganábamos.

Lo que va a ser clave ahora es la agenda social, porque si se explican bien sus alcances que son muy acotados, podría venir un resurgir de la movilización. Porque, finalmente, el gran tema de la gente es que se movilizó para que cambien sus condiciones de vida ahora. ¿Y si eso no ocurre? No me atrevo a decir lo que pueda pasar, porque este cansancio es normal, ha ocurrido en otros ciclos de movilizaciones históricas.

Gabriel Salazar siempre explica que entre 1905-1907 se luchó durante dos o tres meses, luego vinieron las vacaciones y en marzo se retomaron las peleas con fuerte nivel de cansancio en las fuerzas policiales que se empiezan a sentir usadas.

La gente dice estamos esperando los cambios y si no los hay habrá reacciones. Es un activo que mucha gente haya salido a la calle, que hayan tenido conversaciones con vecinos y vecinas. Es un activo de que habrá algo nuevo e interesante después.

-Hay un logro que de todas maneras va a quedar y es la politización y reorganización en los barrios…

-Viene un periodo que te causa preocupación, porque cuando los niveles de represión aumentan, se puede pasar a otro tipo de represión más asociado a la inteligencia. Primero trataron de cerrar por arriba y ahora lo harán por abajo. Sin embargo, lo que se está construyendo en estas movilizaciones es lo más importante, no tiene que ver con leyes ni con partidos, tiene que ver con prácticas culturales. Un ejemplo concreto es que antes si uno planteaba un esquema alternativo a las AFP muchas gente decía: `¿por qué voy a compartir mis ahorros con otras personas?´ Y eso tiene que ver con que nunca ha vivido la seguridad social, con que me tienen viviendo individualmente. Eso está en disputa hoy. El hecho de abrirnos a espacios colectivos, es algo interesante. Ojalá siga y no sea una golondrina.

REVISTA INFUSAM DICIEMBRE 2019