Producto de la movilización social, se aumentó el monto del per cápita, se realizaron
modificaciones para rebajar el precio de los medicamentos y se reenfocó el seguro de
enfermedades catastróficas. Sin embargo, según los expertos consultados estas medidas
no solamente no solucionan los problemas del sector, sino que profundizan mecanismos para traspasar recursos al sector privado.

Matías Goyenechea, presidente de la Fundación Creando Salud, afirma que, el gobierno ha enfrentado los problemas de falta de capacidad del sector para resolver las demandas
sanitarias, generando mecanismos para transferir pacientes y recursos al sector privado. Y esta fórmula se ha mantenido durante la crisis social. Remarca en ese sentido, que al actual proyecto de seguro catastrófico que ofreció -que se llamaba Seguro Clase Media y que ya estaba en el Congreso- se le incorporó una indicación para sumar al tramo A.

MATIASMatías Goyenechea

Pero ¿de qué se trata este seguro? Explica el profesional que quienes esperan por una operación podrán efectuarla en el sector privado: “Mediante un copago de 1 millón 400 mil para los tramos B, C y D de Fonasa y de 700 mil para el A”. Agrega que se creará un listado de prestaciones definidas por Fonasa y autorizadas por la Dipres, con algún tipo de justificación sanitaria.

Por sobre el deducible indicado, que deberá pagar el beneficiario, indica el proyecto, los gastos asociados a las intervenciones y tratamientos, serán de cargo del Fonasa. El seguro
no aplicará en prestaciones GES ni Ley Ricarte Soto. “Eso es lo que han ofrecido para
solucionar la salud en Chile”, indica.

Según las estimaciones estatales, con esta medida se permitiría el acceso de unas ocho mil personas a cirugías. Claro está que las listas de espera superan las doscientos mil, por lo que Matías -además- remarca que existe una inconsistencia entre la forma para resolver el problema y su dimensionamiento.

Traspaso de recursos a privados
Enfatiza, asimismo, que el mayor mecanismo para traspasar recursos al sistema privado es la modalidad de libre elección de Fonasa, equivaliendo al 90 por ciento del monto. En
2005, se agregaron compras de diálisis, camas y otras en el sector privado. Es así como en el presupuesto para 2020, los traspasos suman casi un billón de pesos (mil doscientos millones de dólares). Eso, precisa, equivale a la construcción de cuatro hospitales de alta complejidad por año, “lo que genera un nicho de acumulación de recursos para quienes están detrás de las clínicas”, indica.

Señala Matías Goyenechea que hoy gran parte de la deuda hospitalaria se explica porque cada centro compra sus medicamentos, lo que encarece el precio. Agrega que actualmente
la mayor parte de la intermediación no la hace Cenabast, ya que cubre menos de un tercio. Esto, porque durante el primer gobierno de Piñera, se terminó con la distribución de medicamentos, y no se restableció un poder de compra estatal frente a los laboratorios.
En ese sentido, algunas de las medidas anunciadas pretenden ampliar el convenio de Fonasa con las farmacias para reducir el precio de los medicamentos. Sin embargo, resalta
que “no resuelve el problema”.

Agrega que existe un mercado altamente desregulado y la discusión en serio, “debiese apuntar a generar bandas de precios no solo en distribución, también para los laboratorios
y a fortalecer la capacidad de compra del Estado.”

En las últimas negociaciones con el Senado para que se aprobase el presupuesto, el compromiso del gobierno fue crear un registro digital y una plataforma online en Cenabast
para adquirir medicamentos. Asimismo, el acuerdo destaca que permitirá establecer una banda referencial y así fijar precios máximos a los productos de alto costo. Al respecto, el presidente de la Fundación Creando Salud, indica que no es real que se incorpore una banda de precios. Matías afirma que “se utiliza un mecanismo de mercado
para solucionar un problema de mercado”. Como quien intermediará será Cenabast fijará precios solo por su poder de compra. Enfatiza que no se trata de una imposición o legislación que establezca una banda de precios al conjunto del mercado: “no se le están fijando precios a los laboratorios o a las cadenas”, advierte.

Sube el per cápita
$6.722 es el monto del per cápita con el cual se envió el presupuesto 2020 al Congreso (el de este año alcanzaba a 6.494 pesos). En negociaciones con Confusam, debido a su prolongado paro, el Ministerio de Salud ya había ofrecido elevarlo a $7.040. Finalmente, en el Senado se fijó en $7.200, lo que implica un crecimiento total del 11 por ciento.

Hace cinco años, el hoy consultor de la OPS en regulación de sistemas privados de salud, David Debrott, realizó un estudio para la Asociación Chilena de Municipalidades, determinando que en ese momento se requerían casi seis mil pesos para financiar las prestaciones de APS.

DAVID David Debrott

Este monto actualizado -solo considerando la inflación entre 2014 y la de este año- equivaldría a $7.089. Por ello, el economista resalta que ese cálculo no considera
las nuevas prestaciones incorporadas en la canasta, y que estas debiesen ser
valorizadas para proyectar la brecha del per cápita.

Desde 2014 se han sumado numerosas prestaciones en APS, como las odontológicas,
el alzheimer o el tratamiento farmacológico para la hipertensión. Estas no han sido valorizadas como para establecer el real valor del per cápita de atención primaria. En ese sentido, David estima que el monto de per cápita que demanda la Mesa social de salud, y que alcanza a $10.000, “puede ser razonable, considerando que el Ministerio no ha
transparentado información”.

Por último, el economista expresa su preocupación porque esta alza del per cápita, si bien puede ser significativa, “es puntual dada la coyuntura”. Añade que el escenario fiscal que viene será más restringido: “Todo indica que habrá menor crecimiento económico – prácticamente se está diciendo que se entrará en recesión- y eso implica una menor recaudación. Como habrá mayores demandas sociales, entonces, la disputa por los recursos será más fuerte. Por ello, veo complejo el panorama en adelante para el sector salud”, concluye.

REVISTA INFUSAM DICIEMBRE 2019