Marcos González, presidente funcionarios SII: “LA REFORMA TRIBUTARIA EMPOBRECE AL FISCO”

En Argentina, Brasil y Chile se han impulsado recientemente reformas tributarias que precarizan los ingresos fiscales ¿Cómo se entiende que los gobiernos quieran contar con menores recursos para desarrollar su gestión?

-Esto corresponde a una estrategia global en el sistema tributario.  En el caso chileno, también tiene mucho componente local de un segmento que quedó muy molesto con los avances de la reforma tributaria del gobierno anterior. Ellos creen que hay que pagar lo menos posible y que el Estado debe tener el menor tamaño posible. Estamos absolutamente en desacuerdo con ello, porque necesitamos un Estado fuerte con reglas claras que dé garantías a todos.

Queremos desmitificar el concepto que ‘menores impuestos generan más inversión’, Guatemala tiene las tasas más abajas y no ha aumentado un ápice su inversión extranjera. Este es un modelo neoliberal impulsado desde los años 80`, y en Chile lo hicimos mucho más rápido que el resto en un contexto de dictadura; implementamos antes que nadie las recetas del FMI y del Banco Mundial.

-¿El actual proyecto hace retroceder la reforma aprobada bajo Bachelet? 

-El sistema tributario chileno está compuesto sobre todo por impuestos a las personas. Pagas por tu renta, el IVA, los peajes, etc. Las empresas no tributan por todo lo que ganan, solo por las utilidades que retiran. Esto se implementó en la década de los ochenta, en un contexto en que las empresas invirtieran y tuvieran más capital de trabajo. Ese impuesto que paga tu empresa te sirve como crédito a tus impuestos personales. No es la empresa la que termina pagando sino el dueño. Así funcionan los sistemas integrados y eso es una injusticia. A nivel mundial en los principales países pagan las empresas y pagan las personas.

En el gobierno de Bachelet se aprobó una reforma que apoyamos,  recogió varias de las cosas que hemos señalado para mejorar el sistema tributario. Esa propuesta del 2014  mantenía la integración pero cambiaba parámetros. Las empresas ya no pagarían solo por las utilidades que retirasen sino por el total de utilidades devengadas. Como esto significaría una mayor tributación de las personas  se cambió el global complementario y se bajó  el impuesto máximo de 40 a 35 por ciento.  De esta manera, se buscó aumentar la recaudación  en un 3 por ciento para financiar educación pública, gratuita y de calidad.

El argumento para este nuevo proyecto fueron las dificultades en la aplicación de la reforma anterior…

-En el proceso de aprobación de la reforma anterior, se buscó llegar a un consenso con la oposición mediante ‘la cocina de Zaldívar`, y se generó este sistema semi integrado. Todas las complejidades que se le atribuyen tienen que ver con esa ´cocina` y no con la propuesta técnica  inicial.   Por lo anterior, sabíamos que debía ser simplificada la reforma tributaria.

En agosto del año pasado, se presentó este proyecto que, en esencia, tiene dos grandes instrumentos focalizados en el uno por ciento más rico de la población. El primero es la reintegración del sistema tributario. Los dueños de las empresas van a descontar de sus impuestos personales el cien por ciento de lo que hayan pagado sus empresas. Este mecanismo involucra 833 millones de dólares que no se recibirán.  Y cuando pedimos que desglosaran los beneficiarios, observamos que un tercio corresponde a las grandes trasnacionales y el resto a las grandes empresas del país.

El segundo instrumento es la exención del IVA a la construcción.  Con la reforma anterior se dejó en 2.000 UF  y este gobierno plantea subirlo a 3.000. Lo que demuestra que se trata claramente de un beneficio para los sectores acomodados. También estaba una serie de beneficios más pequeños: a la herencia y a la repatriación de capitales,  que  son para los grandes intereses.

-¿Uds. han denunciado que lo que se recaude con la implementación de la boleta electrónica no compensará el dinero que se le devolverá a los más ricos del país?

– Dijeron que se financiaría, fundamentalmente, a través de la boleta electrónica obligatoria. Pero esta ya existe en el comercio y a través de transbank. Falta incorporar a los almacenes de barrio, de allí se pretenden sacar 1.200 millones de dólares. Cuando nos dieron ese monto pedimos que aclarasen cómo se construyeron las estimaciones. Descubrimos errores y hoy no hay nadie que estime que la recaudación de la boleta electrónica sea más allá de un diez por ciento de esa cifra. Se dejará de recibir un monto altísimo y no está claro cómo van a compensar.

Esta reforma está desfinanciada y el estado de Chile tendrá menos plata; vamos a aumentar la deuda fiscal y vamos a dañar las finanzas públicas. Y ya sabemos qué pasa cuando el Estado se queda sin plata: vamos cortando programas sociales, reduciendo el empleo público y bajando gasto en salud… Ese es el gran riesgo.

-¿También se elimina la norma antielusión?

– Así es. Con la reforma anterior,  adquirimos una serie de herramientas como la norma antielusión, que permite que cuando uno detecta una operación para evadir impuestos podamos observarla y objetarla para que no se pueda acoger a beneficios tributarios.

Esta norma no se ha usado, pero el año pasado se generó una transacción por la venta de acciones de Soquimich. Su directorio tomó la decisión de acogerse a un beneficio tributario y puso esas acciones en bolsa con el único fin de no pagar impuestos. Hubiese sido el primer caso de aplicación y, precisamente, porque existía  la normativa la empresa desistió de esa operación y pago casi mil millones de dólares en impuestos. Para que se hagan una idea de qué significa ese monto, serviría para financiar 17 años de Teletón.

Y a todos estos cambios se le suma una serie de medidas que reducen las funciones fiscalizadoras. Nosotros decimos que nos quieren como un Sernac sin dientes ni uñas.

IMG_2380 Campaña funcionarios SII

-La Cámara de Diputados aprobó por 80/60 la reforma ¿Cree que podrán revertir ese resultado en el Senado?

-En todas estas luchas sociales muchas veces perdemos de vista que quienes tiene la última palabra son los parlamentarios. Las organizaciones estudiamos los temas y denunciamos sus alcances, pero necesitamos que los parlamentarios se convenzan. Por eso, hay que invitar a la ciudadanía a que vote, para exigir a su representante que cumpla con su rol.

Nosotros generamos un consenso transversal, pero Fuad Chaín -y digo Fuad Chaín y no la DC porque quedó claro que no está completamente alineada- llegó a un acuerdo con el Gobierno.  Este necesita solo seis votos de la oposición en la Cámara y dos en el Senado para tener mayoría simple, mediante el pirquineo de votos es factible que los obtengan.

El contenido final del acuerdo se sabrá más temprano que tarde y nosotros lo denunciaremos. Sin embargo, el Gobierno no puede sacar cuentas tan alegres: aprobó la idea de legislar, la reintegración y la defensoría, pero se le cayó ampliar el concepto de gasto, gran parte de las restricciones al SII y en la defensoría hubo observaciones. Estamos conversando con los senadores DC para tratar de revertir esa votación. Seguimos con la aspiración de que se caiga la reintegración. Estamos en la lógica de que este proyecto sea lo menos regresivo posible.

REVISTA INFUSAM Nº 33, octubre 2019