PRESUPUESTO DE SALUD CON NOTA ROJA

Cada septiembre sucede lo mismo. Poco después de las festividades del 18 la población conoce cuál será el presupuesto fiscal para el siguiente año y, en cada oportunidad, las cifras son consideradas insuficientes. Aunque salud siempre es de los sectores con mayor aumento de recursos, el incremento no mejora la situación real de millones de personas que se atienden en el sistema público.

 El último año del gobierno de Michelle Bachelet el ítem salud del erario nacional tuvo un alza de 6.6 por ciento mientras que el primer año de Sebastián Piñera este alcanzó a 5.9 por ciento y será de 5.7 para 2020. Pese a este crecimiento de recursos y al que se ha producido en los años anteriores, la población sigue calificando con nota roja al sistema de salud chileno, según la encuesta que realiza anualmente el Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello.  La evaluación es efectuada por ese centro desde hace una década, y siempre oscila entre 3.5 y 3.9 a pesar de que el presupuesto del sector se duplicó en dicho período.

En el mismo lapso el per cápita se elevó desde 2.324 a 6.329 pesos.  Asimismo, mientras el monto total para APS alcanzaba en 2010 a 636 mil millones, en 2019 llegó al triple (1.9 billones).  Sin embargo, la percepción negativa se mantiene.

En términos generales, la población considera que sus necesidades no están siendo cubiertas oportunamente. Pero la situación tampoco es mejor en el sistema privado, los afiliados a isapre las evaluaron con un 4,4, siendo la variable más importante el alto costo de la atención y como este se ha ido incrementando.

En ese sentido, uno de los temas que también incrementa el malestar es el valor de los medicamentos. Como cada vez se consume un mayor número de estos, otra encuesta de la Universidad Andrés Bello y el ISP  reveló que se gastan 60 mil pesos al mes en promedio en su adquisición, costo que se relaciona sobre todo con las enfermedades crónicas y en la tercera edad. Por su parte, otra evaluación determinó que el sesenta por ciento de las personas consume al menos un medicamento al día, lo que demuestra el impacto de este ítem en el bolsillo familiar

graf1

Es un hecho que Chile se encuentra en una situación de alta prevalencia de factores de riesgo para enfermedades no transmisibles y baja en factores protectores, así lo demuestra la última Encuesta Nacional de Salud 2016-2017. Esta señala que el 40 por ciento de los chilenos y las chilenas tiene síndrome metabólico; el 71 por ciento tiene sobrepeso u obesidad; en 3 de cada siete personas se sospecha de hipertensión y tres de cada cuatro adultos mayores se encuentran en esa condición; la sospecha de diabetes alcanza al 13 por ciento y el 25 por ciento tiene riesgo cardiovascular alto.

La ENS también indica que existen importantes inequidades en la prevalencia de enfermedades, según años de estudio cursados, edad y sexo, demostrando una vez más que los sectores más desprotegidos y que se atienden en el sector público tienen una condición de salud cada vez más afectada.

La lista de los pendientes

Tampoco es posible dejar de lado que en la insatisfacción pesa el largo tiempo de espera por consulta a especialistas que vive a diario la población, y que puede sobrepasar -incluso-, los tres años. Si bien el Auge permitió priorizar la atención, también califica a los pacientes en primera y segunda categoría.

De esta manera, según un informe del Ministerio de Salud a marzo de este año, había 6.641 retrasos en la atención GES, lo que contrasta enormemente con el millón 860 mil derivaciones a especialistas (correspondientes a un millón 602 mil personas) que no se había realizado a igual fecha a pacientes no cubiertos por las garantías de oportunidad.  De esta cifra, setecientos mil llevaban más de un año de espera.

El grueso del listado No Auge se centra en 313 mil consultas pendientes en oftalmología, 160 mil en otorrino y 111 mil en traumatología y ortopedia. Mientras que en requerimientos odontológicos la cifra alcanza a 473 mil.  De los casi dos millones de atenciones de especialidad pendientes, 232 mil requerimientos no habían sido cubiertos en el nivel primario mientras que el terciario congregaba el 82 por ciento.

Una vez que se ha conseguido la atención y si el tratamiento contempla cirugía, se inicia la segunda parte del calvario. En cuanto a las intervenciones quirúrgicas No Auge en espera, alcanzaban a 226 mil pacientes a marzo de 2019, 91 mil de ellos llevaban más de un año aguardando ser llamados. La mayoría de estas necesidades se concentra en las especialidades de traumatología, cirugía digestiva y otorrino.

graf4

Más recursos para adultos mayores

Otro estudio, realizado esta vez por la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, afirma que cada año se necesita aumentar el presupuesto en 208 millones de dólares solo para atender los nuevos requerimientos de los adultos mayores, calculados de aquí a 2050 por esa entidad. Hoy llegan a 2,2 millones de personas los mayores de 65 años y la proyección es que alcancen a 5,4 millones en tres décadas más.

Entre los elementos que incrementarán el costo está -además de un mayor número de pacientes adultos mayores- la condición más desmedrada de estos. Es decir, las bajas pensiones que reciben y la falta de apoyo de su entorno impactarán en el presupuesto que se necesitará para su atención de salud.

Con estos resultados, queda claro por qué a pesar de que el presupuesto en salud aumenta cada año, no crece la satisfacción de las necesidades de la población. Y para 2020 tampoco habrá avances significativos en el tema, volviendo a recibir nota roja nuestro sistema de salud.

REVISTA INFUSAM Nº33, octubre de 2019