Movilización nacional por el derecho a la salud: UNA ALIANZA INDISPENSABLE

Marchas, velatones, volanteos y protestas en el frontis de hospitales y consultorios, fueron parte de las actividades que se desarrollaron el 4 de julio en el marco de la jornada nacional por el derecho a la salud convocada por los usuarios, pero que sumó a todos los gremios y organizaciones del sector,  entre ellos participó Confusam.

Fue a fines de abril de este año que los usuarios y usuarias de la salud impulsaron un gran avance en su organización. En su 6º Congreso, el primero sin apoyo económico del  Gobierno ni de las municipalidades, fijaron con libertad sus prioridades y la convocatoria a movilizarse  por el derecho a la salud  a principio de julio en varias regiones del país.

Llegar a ese punto no fue fácil. Implicó un crecimiento de conciencia y un trabajo de articulación y aprendizaje durante los últimos seis años, como cuenta la presidenta de la Asociación Nacional de Consejos de Salud y Usuarios, Rosa Vergara. “Significa que estamos más empoderados y maduros como organización, y que sabemos bien qué queremos”, agrega.Desde su casa en la población La Bandera, la dirigenta de Ancosalud explica que en ese encuentro nacional, se definió como plataforma que la Constitución debiese garantizar el derecho a la salud y no solo el acceso, como ocurre ahora: “Eso es grave porque si Ud. tiene plata se puede atender en lo privado, pero ¿sino tiene qué hace?”, señala.  También consideraron como resolución que la salud pública fuese gratuita, de calidad y universal; que se aumentase el PIB para salud sin desvíos a privados y rechazaron “todo intento de privatización”.

Rosa vergararetoqueRosa Vergara

“Vemos amenazada la salud porque se quiere privatizar aún más de lo que ya está y, nosotros, somos las principales víctimas. Se le quiere dar más atribuciones a Fonasa para generar convenios y eso permitirá que se fuguen recursos hacia el sector privado y nadie dirá nada”, añade la entrevistada.

Las resoluciones del congreso abarcaron  una visión integral de la salud, ya que abordan el medio ambiente, las medicinas complementarias, género y la  participación,  entre otros.

Esperando atención

La fecha del 4 de julio para efectuar la movilización no fue azarosa. Para el movimiento simboliza la negación en la atención de salud. El año pasado, la pequeña Amelia Salazar, de un año y nueve meses, falleció porque no tuvo acceso a una cama UCI en el hospital Van Buren. “En Amelia reivindicamos a Sofía, Rebeca, Muriel y tantas otras personas que han muerto esperando por una atención digna”, precisa Rosa Vergara.

Con una visión integradora, a la movilización se convocó a los gremios,  sindicatos, la CUT y los trabajadores del sector. De hecho, en sus demandas, Ancosalud pide la participación vinculante de usuarios y trabajadores en la creación de las políticas públicas de salud.

Aunque se le impidió acercarse a  La Moneda, que estaba resguardada por vallas, de todas maneras la organización  entregó una carta donde dejó en claro: “que no estamos dispuestos a seguir tolerando miles de muertes en listas de espera por falta de atención, tratamientos o cirugías”. También rechazaron el traspaso de “miles de millones de dólares como lucro a las clínicas privadas que cobran tres veces más caro los mismos servicios e intervenciones que los hospitales públicos”.

Si bien lo más llamativo fue la marcha por el centro de Santiago, desde temprano y durante todo el día en consultorios y hospitales del país, se hicieron encuentros y velatones por el derecho a la salud.

Mayor bienestar para los vecinos

Ancosalud agrupa a los consejos de salud de los consultorios y a los consejos consultivos de los hospitales, así como a una diversidad de usuarios. Tienen presencia hoy en ocho regiones y van en crecimiento. Su máxima dirigenta afirma que  su objetivo es, “expresar nuestra voz para lograr un mejor bienestar para nuestros vecinos”.

Precisa Rosa que desde que se implementó la reforma sanitaria en 2005, se crea la  meta  7 que obliga a que cada centro de salud tenga  un consejo de usuarios. Bajo el gobierno anterior, se amplía esta  meta y  se hace responsable al centro de salud  de su éxito, aumentado las horas del encargado de participación de 11 a 22. Aun así, precisa, que existen dificultades en el cumplimiento, porque la persona a cargo debe desempeñar otras funciones: “como atender la OIRS, ocuparse de postrados y eso limita el desarrollo del consejo”, añade.

Pese a las barreras, han logrado cambios en la atención beneficiando a adultos mayores para que no tengan que ir de madrugada a pedir hora o puedan solicitarla por teléfono. Resalta, como ejemplo, que en La Pintana, la dirigenta Nancy Hormazábal inspeccionó  el cesfam El Roble y comprobó que los sillones dentales estaban rotos: “hizo un levantamiento y se lo entregó a la alcaldesa y esta compró equipamiento nuevo. Eso mejora la calidad de atención de los usuarios, pero también permitió que  los profesionales  trabajen decentemente”., indica.

Explica, asimismo, que en su centro de salud La Bandera se están organizando para  inscribir vecinos y aumentar el ingreso por per cápita. Además, quieren impulsar una campaña para que la gente valore el centro de salud y conozca a quienes laboran en él.

Al finalizar, Rosa destaca la gran tarea que desempeñan los trabajadores en APS, la que es afectada por el bajo per cápita que se destina al sector. Pero también enfatiza que hay problemas de gestión y de planificación en los centros de salud, y que los consejos de salud debiesen tener un rol fundamental e integrarse a los consejos técnicos, ya que no siempre ocurre así.

INFUSAM Nº 32, AGOSTO 2019