Proyecto de reforma laboral ¡INCREMENTARÁ LA PRECARIZACIÓN!

“Nuestros salarios, miserables ya, son rebajados aún más en mil formas… La jornada de trabajo prácticamente ya no tiene límites y las más refinadas formas de racionalización capitalista agotan nuestras energías”1, afirmaba  en 1934 un documento de la Federación Obrera de Chile, llamando a luchar contra el hambre y la reacción.

85 años después de esa declaración de la FOCH sigue muy vigente la misma situación. La mitad de la fuerza laboral chilena gana menos de 350 mil pesos líquidos, según un estudio de la Fundación Sol; 4,5 millones son deudores morosos y, recientemente, entró al parlamento una reforma laboral que precarizará todavía más el trabajo en nuestro país.

Bajo el pomposo nombre de proyecto de ley “sobre la modernización laboral para la conciliación, trabajo, familia e inclusión”, ingresó a principios de mayo, al Congreso, el texto legal. De acuerdo al Gobierno, su objetivo es la construcción de más y mejores empleos que mejoren la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. Sin embargo, a juicio del economista Marco Kremerman, la futura norma solo pretende, “acentuar los niveles de flexibilización precaria que ya existen en Chile”.

Uno de los grandes argumentos conque es defendida la propuesta por sus creadores, es que -a pesar de que mantiene la jornada semanal de 45 horas- al pasar a una de 180 horas mensuales, la semanal podría reducirse. Esto porque en jornadas de 10 horas o más, se establece una hora de colación remunerada, a diferencia de lo actual que es media hora no pagada. Pero esa concentración en cuatro días para tener tres libres, que se propone, implicaría un trabajo extenuante.

kremerMarco Kremerman

Añade el experto que en nuestro país más que la distribución de la jornada, el problema son sus condiciones, ya que de cada 10 trabajadores, “solo cuatro pueden sacar a una familia promedio de la pobreza con sus salarios·”, afirma.

Explica que en Chile el único espacio de flexibilización que se requiere, es el que genera más protección, reduciendo la jornada a 40 horas, como ha propuesto la diputada Camila Vallejos, sin bajar el salario.

Argumenta Marco, que si los trabajadores y trabajadoras concentran su jornada, buscarán horas en otro lugar: “en la práctica se les liberará un día para seguir siendo explotados”, señala.  Y continúa: “con bajos salarios, de qué sirve tener más tiempo, lo que se tiene que hacer es reducir la jornada para que el valor de la hora de trabajo suba, aumentar el sueldo mínimo y fortalecer los derechos colectivos”.

¿Acuerdos?

Otro ajuste importante, agrega, tiene que ver con el modelo de relaciones laborales que es el gran cuestionamiento a la reforma.  Ello porque esta se basa en acuerdos entre el trabajador de manera individual y el empleador. Pero como los salarios son tan bajos, existe poco poder de sindicalización y se delegan los acuerdos al espacio individual, lo que terminará sucediendo, “es que se deban aceptar las condiciones del empleador”, indica. Los que puedan elegir, finalmente, serán solo los trabajadores con un alto nivel de especialización, quienes son muy pocos.

Lo más probable, añade el economista, “es que el empleador diga esto es lo que necesito para seguir aumentando mi ganancia. Habrá imposición y, por lo tanto, la flexibilidad teórica para conciliar trabajo y vida familiar se va a transformar en otra forma de explotación, aunque se reduzca levemente la jornada para quienes opten por trabajar en promedio 11 horas al día”.

Esa sobreexplotación que se dará en los 4 días en que se concentre la jornada, implicará 14 horas diarias entre trabajo y traslados, dificultando enormemente la vociferada conciliación familiar. En resumen, el entrevistado remarca que no se está pensando en la calidad de vida de las personas sino en el capital.

Apretando más a los trabajadores

Paralelo a la reforma laboral, ingresó al parlamento recientemente la reforma al sistema de pensiones. Ambas fueron publicitadas como mejoras para chilenos y chilenas; sin embargo, solo son dos mitades del mismo objetivo. Marco Kremerman, afirma que mientras la reforma laboral apuntar a apretar más a los trabajadores, “con una venta de conciliación del trabajo y la familia, sin pagarles más; la otra plantea ocupemos más su salario. En vez, del 10 por ciento quedémonos con el 14 de sus pensiones”.

Actualmente, según otro estudio de Fundación Sol, los 6 grupos económicos de capitales nacionales que operan en Chile, y que reciben las mayores inversiones desde los fondos de pensiones, son: Luksic, Said, Yarur, Saieh, Matte y Solari.

El economista dice, que todos los trabajadores de este país -sin consentimiento- les entregan plata fresca a estos grupos que pagan por ella un interés bajísimo, para que sigan creciendo, mientras que las pensiones siguen bajando y los trabajadores continúan siendo precarizados.

“Es una combinación viciosa para explotar en el espacio de producción y, después que se paga el salario, para extraer esa plata para la acumulación del capital. Anteriormente la explotación solo se daba en el espacio productivo y en el reproductivo para disponer de fuerza de trabajo, pero ahora se les saca otro pedacito a los bajos salarios para explotar también”, afirma.

Objetivo: más cotizantes

Y como si fuese poco, el afán de obtener más recursos, hizo que en el proyecto de ley se incluya a los trabajadores de plataformas digitales para obligarlos a cotizar. “La idea es meter en las AFP a todos los trabajadores y trabajadoras bajo la supuesta idea de protegerlos, y que tengan una formalización. Pero lo que ocurre es que al capital le conviene quedarse con sus cotizaciones para acumular”, enfatiza.

Plantea que el objetivo final de este proyecto es comenzar a abrir el espacio para contar con los trabajadores solo cuando se los necesite, pero tenerlos siempre disponibles. “En el proyecto de estatuto joven -aun en discusión- ya viene la idea de poder disponer del día de una persona, pero pagando solo las horas que la necesites”, argumenta.

De esta manera, concluye, no se ha cumplido la promesa final del capitalismo. Esta es que a medida que los países crecen, dado que aumenta la riqueza y productividad, las personas necesitan trabajar menos para satisfacer sus necesidades básicas. Pero lo que ocurre, declara, es lo contrario, “se les pide que trabajen más y cada vez hay más precariedad. Chile crece pero no crecen los salarios. Hoy existen casi 800 mil personas que trabajan 15 horas y no pueden trabajar más porque no encuentran donde hacerlo. La mitad de ellas gana 130 lucas. Creo que ya hay suficiente flexibilidad con este subempleo precario”.

CIFRAS DEL TRABAJO EN CHILE

-Según un reciente estudio de Fundación Sol: La mitad de los trabajadores y trabajadoras gana menos de 350 mil pesos líquidos. Es decir, 4 millones 200 mil personas.

-El 70 por ciento de los hombres gana menos de 500 mil. En el caso de las mujeres, el 70 por ciento percibe menos de 400 mil.

 –En las empresas grandes, solo el 30 por ciento percibe más de 600 mil pesos mensuales.

 PAÍSES DESIGUALES CRECEN MENOS

Cuenta Marco Kremerman que dos estudios del FMI -de 2015 y 2018-, demuestran que uno de los factores importantes para explicar por qué los países comienzan a crecer a tasas más bajas es su desigualdad.

Siempre se argumentó que se tolerara la desigualdad, porque -en la medida que el vaso chorreará- se reduciría.  Pero, agrega que esta premisa no se ha cumplido, e instituciones amigas del capital -como el FMI-, están reconociendo ahora que si la desigualdad es muy alta frena las tasas de crecimiento.

En Chile, hace algunos años se creció al 6 por ciento, sin embargo, el tope de hoy parece ser los 3.5. “Nos quedaremos entrampados en los ingresos medios no porque no flexibilicemos, sino porque somos tan desiguales que no hay por dónde dinamizar. Los ricos de Chile se acostumbraron a ganar plata fácil sin invertir en innovación ni en desarrollo”, señala.

1http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-9107.html. accedido en 20/5/2019.

REVISTA INFUSAM Nº 31, junio 2019