Modificaciones a Fonasa e isapres: Reforma con letra chica

No se entiende que el eterno presidente de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, haya renunciado recientemente defendiendo a esas instituciones, en el marco de la reforma a la salud, presentada por el Ejecutivo. Y no se entiende, porque los proyectos de ley buscan acrecentar el negocio de la salud privada, y no afectarlo, entregándole cuantiosos recursos que provendrán desde el sector público.

La propuesta fue anunciada como “la reforma integral a la salud, que impulsa el fortalecimiento de Fonasa, con más beneficios y menores costos para las familias, y cambios en el sistema de salud privado, para eliminar discriminaciones y preexistencias, mejorar la protección y eliminar la cautividad en las Isapres”. Sin embargo, al ser analizada surgen rápidamente sus contradicciones.

El texto tiene dos componentes: un proyecto de ley que es una indicación sustitutiva al que fue presentado durante el primer gobierno de Piñera, para reformar las isapres. Y otro, muy corto, que se ha denominado “proyecto de ley para fortalecer las facultades del Fonasa”, pero que, en ningún caso, cumple el objetivo expresado.

Sigue la discriminación

El académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Cristóbal Cuadrado, señala categórico que el proyecto, “tiene hartos titulares con letra chica” y uno de ellos es que supuestamente termina con la discriminación. En la práctica, en cambio, mantiene la posibilidad de discriminar por riesgo individual, ya que quienes tienen más edad y mayor número de enfermedades deberán pagar una prima más alta. Afirma, “las discriminaciones van a mantenerse en la medida que las isapres puedan seguir manejando sus primas y precios en base al riesgo individual de las personas, y eso lleva a discriminación”.

Cristobal cuadradoCristóbal Cuadrado 

¿Y las preexistencias? Si bien, se eliminará la declaración de salud donde se indican las enfermedades que tiene el potencial cotizante, se crea un plan específico para quienes se trasladen de Fonasa a isapres. Se trata de una solución intermedia llamada Plan Nuevo Asegurado. A este ingresarán -explica el profesional-, todas las personas que se cambien permaneciendo en él durante dos años. No hay que olvidar que la primera cotización de un asegurado siempre es al Fondo Nacional de Salud, así que antiguos y nuevos cotizantes que se traspasen de un sistema a otro pasarán por este filtro.

Este plan tiene el doble del copago que el plan universal que se creará; no habrá techo de gastos o seguro catastrófico y el cotizante deberá atenderse con la red de prestadores que la isapre decida. En resumen, “serán condiciones mucho peores que las del resto, lo que hace muy poco probable que quienes tengan más riesgo de enfermarse se cambien”, agrega el entrevistado.

Las que seguramente se trasladarán serán quienes tengan bajo riesgo: hombres jóvenes y de mayores ingresos que opten por tener una mala cobertura por un par de años, para luego -en teoría- acceder a un mejor plan.

Tal como dijo Rafael Caviedes antes de renunciar: “el sistema Isapre no puede darse el lujo de recibir gente enferma”. Y, claramente, no lo hará.

Cristóbal Cuadrado expresa que las instituciones de salud previsional para mantenerse como un negocio lucrativo, “necesitan tener herramientas para discriminar. Entonces, este proyecto se las da por dos caminos: por el precio de la prima y mediante el Plan Nuevo Asegurado, que pone una gran barrera al traslado, resguardando que solo migren las personas con bajo riesgo”.

Los deducibles

Como si todavía fuese poco, el plan universal que deberán ofrecer todas las isapres, es desconocido. Una vez aprobada la ley, recién se creará un Consejo que determinará sus contenidos específicos, cuyos integrantes serán nombrados directa o indirectamente por el Presidente.

Otro de los “peros” de esta propuesta es que incorporará deducibles al sistema de salud chileno. Los deducibles sirven, básicamente, para que las personas no utilicen el seguro, si se quiere un deducible cero se debe pagar una prima más alta.

En salud actúan como un incentivo perverso, señala el académico. Dice que si a un cotizante apenas le alcanza para pagar la prima, la isapre le puede ofrecer una menor con un deducible más alto. Si la persona acepta, a la hora de enfermarse deberá desembolsar más plata de su bolsillo.  “Se ha demostrado internacionalmente que disminuye el acceso a la salud. La persona utiliza menos servicios; deja de hacerse controles preventivos, y accede menos a las  consultas de control crónico. Es un claro retroceso”, opina.

El gobierno ha estimado que podrían trasladarse 400 mil cotizantes de Fonasa a las isapres, y aunque no están claras las cifras, el entrevistado advierte que cualquier escenario tendrá un impacto económico en el Fondo, porque se cambiarán quienes más aportan. “Esta reforma amenaza la sustentabilidad financiera del seguro público y podría terminar perjudicando al 80 por ciento de la población que está en Fonasa”, declara.

Cambios cosméticos al Fonasa

Cristóbal Cuadrado aclara respecto al proyecto que aborda el Fondo Nacional de Salud, que no está a la altura de llamarse “reforma”, porque solo trata temas menores aunque necesarios.

Entre estos, termina con el concepto patriarcal que solo la mujer puede ser carga del hombre, y ahora no habrá diferencias entre sexos. Además, añade el profesional, contiene otros dos articulados que apuntan a dar más flexibilidad al Fondo para comprar a privados, “moviendo pacientes de la red asistencial pública, y para modificar sus aranceles en libre elección, profundizando así las herramientas para privatizar”.

De esta manera, afirma, “Es una gran burla que el proyecto se plantee como fortalecimiento, porque Fonasa sigue siendo una caja pagadora, no se lo convierte en un agente que financie el sector público y esté involucrado en su mejoramiento”.

Advierte que si no se hace una verdadera reforma al Fonasa, “terminaremos peor. Porque al sector privado se le inyectará más plata mermando al público; se está apuntando a profundizar la privatización del sistema público y precarizarlo más. Este proyecto, sin duda, está hecho a la medida de las isapres.”

 

 Un sistema de salud universal de calidad

Partidos de izquierda, movimientos sociales, académicos, organizaciones sociales y algunos colegios profesionales están de acuerdo en que Chile necesita una reforma integral que, al menos, contemple:

-Que el derecho social a la salud sea garantizado por un seguro nacional de salud universal y solidario que proteja a toda la población.

-Que las isapres pasen a ser seguros complementarios pudiendo brindar cobertura adocional y voluntaria al seguro nacional.

-Una mirada social y poblacional de la salud que -mejorando, las condiciones de vida, educación, pensiones y trabajo- prevenga la enfermedad, poniendo énfasis en la promoción y prevención de salud.

-El fortalecimiento del financiamiento del sector público mediante impuestos (mínimo 6% PIB) y mayores atribuciones para el Ministerio de Salud.

REVISTA INFUSAM Nº31, junio 2019