Declaración pública sobre reformas del gobierno y hospital digital

Viernes 7 de junio de 2019

Sabido es que el gobierno propone una serie de cambios a la salud pública de nuestro país, que por estos días vuelve a visibilizar su condición de extrema fragilidad con la prensa poniendo el foco en la crisis del hospital San José y la instalación de un hospital de campaña, propuesto por el gobierno a modo de solución.

Como paradoja, el mismo Minsal se ha empeñado en declarar que el sistema necesita una urgente modernización. Bajo esta lógica el oficialismo envió al parlamento los proyectos de reforma regulatoria al sistema de ISAPRE y Fonasa e inició la implementación del Hospital Digital.

Estas transformaciones claramente no van encaminadas hacia un fortalecimiento de la salud pública y menos de la atención primaria. En palabras del propio Ministro Blumel, los cambios podrían significar incluso un déficit inicial de 70 mil millones de pesos para Fonasa.

Según estos proyectos, el gobierno pretende aumentar las barreras para aquellos usuarios que quieran migrar de Fonasa a Isapre, aumentando una carencia de 2 años con un copago del 40% que limita severamente la movilidad. A su vez, los costos de la Isapre seguirán siendo más altos para ancianos y personas enfermas. En la práctica estos son incentivos para que sólo la gente sana y joven se vaya de Fonasa a Isapre, dejando a las personas más añosas, vulnerables y enfermas en el seguro público. Esto significa que Fonasa se quedará con menos recursos pero con más riesgo, es decir, mayor gasto.

En síntesis, en los cambios planteados, Fonasa sólo se “fortalece” con relación a las modalidades de libre elección, aumentando los recursos para comprar a privados. Si el presupuesto es uno solo y no le aumentan recursos al sistema público, esto afectará negativamente la modalidad de atención institucional de Fonasa, es decir, en inversiones y mejoras a hospitales públicos y establecimientos de salud primaria.

En este contexto, el gobierno ha sumado el Hospital Digital, que espera resolver con una plataforma informática la brecha existente entre la oferta y demanda de un sistema público de salud en crisis.

Este proyecto, se establece como una red paralela a la “red asistencial física” con sistemas de registros propios, que crea duplicidad de información entre la red física y la plataforma digital. Su sistema de derivación no siempre calza con los flujos reales. Ej: usuarios llegan a la APS, derivados desde el hospital digital con indicación de exámenes y medicamentos que no están disponibles en la atención primaria. Si damos una mirada sobre el recurso humano, su staff de médicos considera especialistas que no son parte del sistema público, desviando recursos a prestadores privados, en vez de aumentar la capacidad de resolución pública con más especialistas en la red asistencial física.

En otro ámbito, el hospital digital en su modalidad rural, sugiere la realización de acciones sin respaldo legal en el código sanitario, que fragilizan el trabajo de los equipos de la atención primaria. Nos referimos a la responsabilidad de realizar “examen físico” por parte del técnico de nivel superior, además del manejo de arsenal farmacológico básico y otorgamiento de medicación  (prescrita vía online) por parte de los funcionarios de postas rurales, sin tener marco normativo para ello.

A todo lo anterior, se suma la falta de validación para otorgar este tipo de prestaciones digitales en establecimientos que cuentan con acreditación en salud.

Otro flanco que inquieta es el agendamiento mediante este dispositivo, que desconoce la labor de las y los funcionarios de las ventanillas e interviene en el funcionamiento de los consultorios, afectando en la programación de rendimientos y coordinación entre los equipos. Actualmente, el Minsal está presionando a los municipios para que le entreguen el cien por ciento de su agenda de horas al Hospital Digital.

Por último, las acciones de esta plataforma sólo consideran morbilidad (atención médica de salud) como prestación, dejando de lado labores de promoción y prevención, entre otros, perdiendo el enfoque del modelo de salud familiar.

No obstante las buenas intenciones, nuestro rol como agentes de control social sobre las políticas públicas, es mostrar a la autoridad y la opinión pública aquello que es perfectible, ya que como se plantea el Hospital Digital, debilita la redes asistenciales locales y centraliza la atención en un dispositivo digital que desconoce la pertinencia territorial.

Desde una mirada primarista es menester preguntarse si el Hospital Digital, ¿desvía demanda desde lo físico hacia lo digital con el consiguiente riesgo?, ¿desvía demanda desde lo público hacia lo privado?, ¿qué pasa con la atención primaria como puerta de entrada a la salud pública?, ¿despersonaliza la atención de la salud pública?. Con estas interrogantes nos damos cuenta que esta plataforma digital pueden ser el inicio de la desvinculación del sistema de salud con el trabajo comunitario, debilitando el contacto con los usuarios.

La Confusam es el gremio más grande de la salud, con más de 45 mil socios, todas y todos trabajadores de la atención primaria, movidos por la defensa de la salud pública. Por lo anterior, manifestamos nuestro rechazo a cualquier transformación que aumente el traspaso de recursos al sector privado y que precarice la integralidad de la salud pública. Siendo consecuentes con esto, estamos alzando con fuerza nuestra voz.

Directorio

  Confusam