Gobierno de Piñera: Se reafirma que las pensiones seguirán siendo miserables

“Macondo” es el lugar de lo imposible, para los fieles lectores de Gabriel García Márquez; pero también representa a nuestro Chile. El país donde José Piñera, ministro de la dictadura, promete que las pensiones serán mejores en el futuro y casi cuarenta años después son tan miserables, que su hermano mayor renueva la oferta.

“Es hora de crear un nuevo esquema que, basado en la libertad y la justicia, permita al trabajador una vejez digna y al país acelerar su marcha hacia el desarrollo económico y social”, afirmaba el 6 de noviembre de 1981, el entonces Ministro del Trabajo, José Piñera, al anunciar la creación del sistema de AFP.

Por ello, resulta una broma amarga que, 37 años más tarde, Sebastián Piñera reconozca por cadena nacional que “las pensiones son muy bajas, y muy inferiores a las necesidades y   expectativas de nuestros adultos mayores”. Y, a continuación, como una gran burla al país, renueva la promesa realizada por su hermano menor, agregando que el proyecto de ley de pensiones que enviará al Congreso: “significará, en régimen, aumentar en 40 por ciento las pensiones de todos los chilenos”.

Pero, en cuatro décadas más, al igual que la promesa incumplida de su hermano…

hermanos Piñera

La promesa Piñera

“Sebastián hizo una promesa muy similar a la de su hermano”, precisa el director de la Fundación Sol, Marcos Kremerman. La primera consistió, indica, en que quien cotizara permanentemente –considerando una tasa anual de 5 por ciento– sacaría el 80 por ciento de su último sueldo, indica el economista.

Sin embargo, aclara que habiendo sido la tasa promedio superior a lo señalado por José Piñera (llegó al 8 por ciento en promedio), “la mediana de las tasas de reemplazo es solo del 20 por  ciento”.

En ese marco, añade que hoy Sebastián Piñera, “promete que en el futuro se obtendrá un 40 por ciento más de pensión, obviando que estamos bajo un sistema de cuentas individuales donde lo central es la rentabilidad que las AFP consiguen con las inversiones que reciben de los fondos de los trabajadores y trabajadoras”.

Explica el experto que el Gobierno reconoce que las pensiones son muy bajas, pero no responsabiliza a la estructura del sistema sino a las personas de esta situación. Por ello, busca propiciar con su proyecto de ley que se ahorre más y crezca la tasa de cotización del 10 al 14 por ciento. De esta manera, “en 45 años, las pensiones debiesen aumentar en un 40 por ciento”, dice. O sea nada muy diferente a lo planteado por su hermano José en 1981.

Marcos KremermanMarcos Kremerman

Afirma Kremerman que si bien es cierto que los fondos crecieron en un 8 por ciento durante este lapso, ese incremento se desglosa de la siguiente forma: en los años 80′, se creció un 12,36%; en los 90′, un 10,35%; en 2000, fue de 6,25% y desde 2010, en 3,7%. Es decir, concluye que “los pensionados del futuro no recibirán un 8 por ciento, con suerte llegarán a un 4”. Esto implicará, clarifica el economista, que el aumento del 40 por ciento de las cotizaciones “ni siquiera compensará la caída en rentabilidad. Quien cotice 14 por ciento sacará menos pensión que quien jubile hoy con el 10 por ciento y la promesa nuevamente no se cumplirá”, indica.

¿Y para los pensionados actuales?

Como bajo la lógica piñerista las pensiones crecerán –supuestamente– por el incremento en el monto de la cotización, la otra parte del problema es qué hacer hoy. De esta manera, la solución que se propone mediante el proyecto de ley, es inyectar más recursos al pilar solidario, lo que significa que el Fisco meta la mano en su bolsillo.

Así, una vez aprobada la norma, la pensión aumentará en un 10 por ciento, equivalente a “11 lucas, pero como por IPC se tiene que incrementar en 3 o 4 mil pesos, finalmente serían siete lucas el primer año”, señala el economista. Luego se plantean otros incrementos que favorecen a quienes tiene más de 75 años. Los aumentos crecen en la medida que los jubilados se acercan a los 80 años, en cuyo caso la pensión solidaria se elevaría en treinta mil pesos para los mayores de esa edad.

El director de la Fundación Sol añade que se consideran también montos acotados como subsidio a las mujeres y a la clase media. En el caso de las mujeres, aplicará el beneficio si esta tiene más de 16 años de cotizaciones, elevándose a razón de 0,2 UF con tope de una UF de incremento al cumplir dos décadas de cotizaciones. Pero no será de inmediato. Partirá exigiendo 20 años de cotizaciones para tener el beneficio y en seis se bajará a los 16 años. Para los hombres el requisito es 22 años, partiendo en 26.

En resumen, para Marcos lo que hace esta reforma es que si estamos en el piso, “menos 5 subamos al menos 4”.

Añade, por otra parte, que el Gobierno no consideró para nada la propuesta de la Coordinadora No más AFP. El proyecto de ley que ingresó el 6 de noviembre al Congreso, se encuentra recién en su primer trámite constitucional, y si se los compara, representan “dos visiones de mundo totalmente contrapuestas. La propuesta de Piñera no es solo más AFP sino que más cuentas individuales, que es la filosofía detrás del sistema chileno. Es ocupar el Estado para subsidiar al sistema privado a través del pilar solidario y del subsidio a los sectores medios”, remarca el economista.

Explica que el proyecto fortalece el concepto de cuentas individuales y no apoya la idea de ahorro colectivo. Plantea que la propuesta de la Presidenta Bachelet el 2017 fue marginal, “pero, al menos, abría un espacio para dos puntos de ahorro colectivo, pasábamos a tener un mini sistema mixto que permitía que las pensiones actuales pudiesen mejorar”.

No más AFP

Al proyecto no se le viene fácil el camino. En la última década la ciudadanía ha avanzado en conciencia respecto a su visión sobre las AFP. Marcos señala que si se compara la situación actual con 2008, donde hubo crisis financiera y la gente perdió sus fondos, en esa oportunidad no hubo protestas en las calles.

En cambio, ahora: “hay muchas más personas informadas que son críticas del sistema”, indica. Esto, a su juicio, habría ocurrido gracias a la Coordinadora No más AFP, pero también porque hace diez años se pagaban muy pocas pensiones “y hoy se cancelan 1,3 millones, por lo que todos conocemos un familiar o vecino pensionado y lo mal que lo está pasando”, afirma.

De hecho, la percepción de que las AFP son entidades abusivas quedó registrada en una reciente encuesta efectuada por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). En esta los chilenos y chilenas calificaron a las Administradoras de Fondos de Pensiones entre las cuatro instituciones que más violan los derechos humanos en el país, siendo la primera vez que son mencionadas. Ese incómodo lugar lo ostentan junto al Estado, el Gobierno, y Carabineros.

La medición demuestra que las pensiones dignas aparecen como una importante vulneración de derechos para las personas. Asimismo, revela que el derecho más agraviado en el país es el de la salud (20,7 por ciento) y, en segundo lugar el derecho a una jubilación y pensión digna (16,8 por ciento).

La encuesta también destaca que en opinión de la ciudadanía, los grupos a quienes no se respetan sus derechos humanos son encabezados por los indígenas (41,9 por ciento), los pobres (39,7 por ciento) y las personas mayores (29,3 por ciento). Bajo esta situación de rechazo al sistema, el Gobierno buscó presionar a la oposición para que aprobase más rápido el proyecto, con el argumento de que permitiría subir las pensiones más bajas en un 10 por ciento.

Sin embargo, la oposición para evitar que se la culpase de evitar un incremento de pensiones para los más pobres, propuso dividir el proyecto. Es decir, que se avanzase primero con una ley corta que fortaleciera el pilar solidario: “Esto permitiría adelantar las mejoras a las pensiones de nuestros jubilados y jubiladas para el 2019, en vez de dejarlo para el 2020, como inicialmente planteaba el proyecto del Gobierno”, sostuvieron sus dirigentes.

Por su parte, el Frente Amplio enfatizó que se debía retroceder en la lógica de capitalización individual, “distribuyendo de forma solidaria al menos parte del 10% de cotización obligatoria actual. Todo aumento en las cotizaciones debe implicar un avance hacia un sistema de seguridad social que haga que se distribuya entre las y los trabajadores con lógicas de reparto (que las generaciones más jóvenes contribuyamos al financiamiento de quienes hoy son mayores)”.

La discusión cerró el año y se espera que para 2019 tome algún impulso, lo cual demandará que la ciudadanía no asista solo como espectadora, ya que es su futuro el que está en juego.

 Algunas cifras

No olvidemos que durante el primer Gobierno de Bachelet, y considerando las bajas pensiones, se crea el pilar solidario. Hoy, el Estado paga beneficios a casi un millón y medio de personas. De esta cifra, sescientas mil son pensiones básicas solidarias que apenas sobrepasan los cien mil pesos; otros 900 mil reciben un aporte previsional promedio de setenta y tres mil pesos, para mejorar su jubilación.

En total, el Estado desembolsa un 0,8% del PIB con este fin. Por su parte, las AFP estan pagando un millón trescientos mil pensiones (o sea menos que el Estado). A ellas se encuentran afiliados 10.7 millones de trabajadores, pero cotiza la mitad (5,4 millones). El monto total de los fondos acumulados es de $134.959.148 millones. La rentabilidad ha sido de 8,2% promedio anual desde comienzos del sistema.

INFUSAM Nº29, enero de 2019