Maturana y el reajuste del sector público: “NOS CORRESPONDIO SER PUNTA DE LANZA”

-Esta ha sido la negociación del sector público con menor impacto comunicacional, sin movilizaciones ni paros  ¿Cuál es la razón?

-Planteamos al inicio de 2017 que esta negociación debía ser realizada antes y no a última hora, considerando que estamos en un año electoral.

Pero el Gobierno no lo quiso entender así ni tampoco la Mesa del Sector Público (MSP), con algunos de sus integrantes desarrollando negociaciones en paralelo, lo que hizo coincidir dos negociaciones: una global y otra sectorial. Y cuando uno está sentado en dos mesas al mismo tiempo tiene un grave problema de prioridades. Además, en un año con características electorales, ocurre que a dirigentes de alto rango en las organizaciones y también en sus partidos -sobre todo si son parte de la coalición de Gobierno, les cuesta delimitar lealtades.

En resumen, estos hechos han entrabado la posibilidad que esta negociación siguiera un curso más dinámico, y que hubiese una situación de mayor conflicto para presionar al Gobierno.

– Parece curioso que después de conocerse la oferta del 0.1 de reajuste real, la MSP  no convocase a un paro…

-La MSP ha incurrido en errores complejos como convocar a paros nacionales y desconvocarlos contra nada. Después que el Gobierno puso la primera cifra ridícula, -de un 0,1 por ciento de reajuste real- y a pesar de que se había convocado a un paro, lo volvió a bajar. En este escenario Confusam consideró que no era posible plantearse en serio una negociación de esta magnitud si los trabajadores no ponen sobre la mesa su principal herramienta que es la presión con movilización social.

Habiendo bajado el acuerdo de paro se optó por esta lógica de hacer algo sin hacer nada, es decir protesta nacional. O sea, se convocó a asambleas matinales y a  pegar carteles a la entrada de los recintos. Hubo reparticiones públicas que hicieron un poco de ruido y se llamó a una concentración frente a la Moneda, pero eso no son medidas de presión. Por eso, nosotros nos fuimos a paro  nacional.

De hecho, es necesario recordar que en la misma Mesa,  habíamos acordado que esta negociación debía  resolverse al 15 de noviembre, antes de la primera vuelta, y llegamos al 15 y la Mesa no se hizo cargo de sus propias afirmaciones, sometiéndose a la lógica del Gobierno de  resolverlo entre la 1ª y 2ª vuelta de las elecciones.

-Entonces, ¿Los otros gremios actuaron en connivencia con el Gobierno?

-Lo que estoy diciendo es que cuando uno actúa en dos mesas genera un problema de prioridades. Y si uno está por lo sectorial más que por lo global, se está más proclive a tomar decisiones distintas a las del conjunto. Es como aquella vieja dinámica que dice que no se puede servir a dos dioses al mismo tiempo.

-Desde afuera se puede pensar,  que la mitad o más de los gremios negoció a dos bandas, como para que no se haya llegado a acuerdos de movilización…

-No es la mitad de los gremios. Uno de los que ha estado negociando es la ANEF y el otro es la  Asemuch. Del resto, ha habido algunos  muy en sintonía con nosotros como el Colegio de Profesores, los asistentes de la educación y organizaciones del mundo hospitalario y universidades estatales. Pero también hay organizaciones más cercanas a la dinámica que planteó el sector con  más cercanía por sus propios temas que con los globales.

-¿Por qué solo la Confusam paró el 14 y 15 de noviembre?

-Es parte de nuestra historia. Incluso en las negociaciones duras del 2015 y 2016, la que estuvo mayormente paralizada fue la Confusam.

En las negociaciones del sector publico la que más aporta a la paralización es nuestra organización y eso nuestra gente lo resiente y le molesta. Pero cuando uno es dirigente nacional de una organización que ha construido una imagen pública y con un gran peso en la arena sindical, tiene que asumir ciertas  responsabilidades y una de ellas es  ser punta de lanza.

-¿Qué ocurrió con la MSP de la V Región que definió su propio movilización?

-Hubo dificultades entre la mesa nacional y mesas regionales particularmente en la V Región. Los choros del puerto siempre han sentido la necesidad de ponerle fuerza a la negociación incluso antes que nosotros. Y han estado en permanente movilización desde hace algunas semanas.

Es una situación difícil de manejar, no es muy adecuado estar en un escenario en que tenemos focos locales de conflicto, porque genera ruidos internos. Pero esto ocurre porque hay una clara distancia entre el pensamiento de la dirigencia nacional y el de sus bases. Si se va a los hospitales, municipios u otras reparticiones públicas se encuentra gente que siente que tiene que hacer algo más para obtener un reajuste en mejores condiciones. Sin embargo, tiene que acatar  las decisiones de sus dirigentes nacionales.

-Después de esta negociación, el clima en la MSP será complejo…

-Va a ser difícil. Esta negociación generará una gobernabilidad difícil al interior del sector público y, además, con una Central que tiene serios problemas de gobernabilidad. La crisis de la CUT repercutió también en la Mesa porque durante los primeros meses del año, se dedicó a resolver su elección fraudulenta haciendo una nueva elección fraudulenta.

-A tu juicio ¿Qué escenario se avecina?

-Mi impresión es que el Gobierno seguirá imponiendo su lógica en las negociaciones. Uno de los temas que complica la negociación actual es que en las paralelas que se desarrollan está la estabilidad laboral.  El Gobierno -de manera muy curiosa- puso una propuesta de negociar con cuatro pilares siendo el primero: normar los términos de los contratos a plazo fijo. Y cuando se pone esto es para generar una dinámica en que algunas organizaciones lo privilegiarán en desmedro de temas más generales.

Este es un Gobierno cuya  práctica concreta es ser el peor empleador de Chile, Por ley debiera tener al 80  por ciento de su personal con contrato indefinido y tiene al 80 por ciento a plazo fijo.

Pienso que se llegará a poco más del 2 por ciento, porque no creo que el Ministro Eyzaguirre se quiera ir de su puesto con la carga valórica de haber sido parte de un Gobierno que contribuyó a congelar los sueldos de la administración pública.

INFUSAM Nº23, DICIEMBRE 2017

LEAVE A REPLY