Encuesta Salud Rural: Primeros resultados

Entre junio a octubre se aplicó la encuesta impulsada por el Observatorio de Salud Rural de Confusam, destinada a disponer de una imagen lo más cercana a la realidad sobre lo que ocurre en los centros de salud rural en todo el país y, específicamente, sobre las condiciones en que se desempeñan los tens.

Hasta ahora la fotografía que proporcionaba el Ministerio sobre las postas rurales era bastante deficiente, a juicio de quienes integran el Observatorio. Aburridos de que se les entregarán datos erróneos y confusos y tomando en cuenta que esta fue la demanda que encabeza la plataforma de lucha para este periodo (Congreso de Olmué 2016), decidieron dar un vuelco a la situación.

Primero se creó el Observatorio en abril de este año y luego sus integrantes se dieron a la tarea de impulsar la encuesta. Esta tuvo como objetivo central “evaluar la existencia de diferentes niveles precariedad laboral de los Trabajadores de la APS en los sectores rurales  y  generar una demanda objetiva de sus reales necesidades laborales”.

Como objetivos específicos se fijaron: conocer el catastro de los tens y su afiliación a la Confusam; conocer los problemas de conectividad que tienen; identificar los principales problemas que presentan los establecimientos de salud rural y que inciden en la precarización del trabajo, y valorar cómo las normas técnicas cuidan legalmente el ejercicio del trabajo en los establecimientos de salud rural.

Desde 2004 se han venido trabajando los ejes de gestión y calidad con el Ministerio dejando más de lado la precariedad laboral, y esta no se había abordado en función de cómo la infraestructura  afecta al trabajo. Lo que ahora se hace en profundidad.

Habiendo cerrado hace pocos días la recepción de encuestas, los dirigent@s Aurora Araos, Rodolfo Leveque, Fabián Araneda, Carlos Cerda, Yoselin Muñoz y Víctor Gutiérrez -junto al asesor informático  Mylko Alegría- dieron cuenta de los primeros hallazgos.

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Postas fantasmas

La encuesta fue contestada por 1.193 tens, un 54 por ciento de la dotación según la información que les entregó el Minsal. Para gestionar su respuesta, se apoyaron en los president@s de las federaciones  de Confusam para que las distribuyeran, ya que conocen mejor su zona de influencia. De esta manera, se buscó  realizar un proceso personalizado y proteger la información, por lo que la encuesta no se puso online en la red.

Una de sus primeras sorpresas fue detectar que existe, al menos, 75 estaciones Médico Rurales que no están codificadas por el Ministerio.  Estas sobreviven en condiciones complejas y su personal está adscrito a la dotación de los Cesfam. Aurora precisa que cuando se acercan las elecciones, los alcaldes las empiezan a crear como respuesta a las necesidades de salud de la población. “Surgen como callampas y se convierten en postas satélites adosadas a la posta más cercana”, expresa.  Por su parte, Carlos Cerda cuenta que en Chincolco hay cinco y una no tiene ni siquiera luz ni agua. El equipo de salud las visita en rondas una vez a la semana, y funcionan como “un trabajo en terreno”. En cambio, la que encontraron en Paillaco opera todo el día.

Otro de los aspectos evaluados, fue conocer cómo se comunican los funcionarios y funcionarias.  De esta manera descubrieron que la vía más importante son los celulares  (859) y la segundo opción es la radio. En el caso de los primeros, casi siempre son personales, ya que la red oficial casi nunca tiene señal porque se contrató la más barata.   Esto queda demostrado porque a la pregunta de si es operativa la red de comunicaciones,  el 50 por ciento responde que ‘a veces’ y un 5 por ciento que ‘nunca’.

En lo referente a cómo se trasporta para el desempeño en la posta rural, 874 declaran que a pie o en vehículo motorizado (673).

Casi como una broma de mal gusto, el  49 por ciento (585) declara disponer de equipo electrógeno. Pero si se le consulta si este funciona 253 declaran que no.

Apoyo de las federaciones

Para cumplir el objetivo de llegar al mayor número de tens, cada presidente de Federación debía  hacer llegar el documento, ya sea impreso o por mail, a quienes laboran en salud rural en su zona y después gestionar su respuesta al Observatorio.

El grupo de trabajo comenta que faltó apoyo y compromiso de algunas  federaciones para disponer de un mejor diagnóstico.  Permanentemente se estuvo informando a los presidentes de cuántas encuestas les faltaba reunir y se les ofreció todo el respaldo posible para llevar adelante la tarea. Aún así las federaciones de  Magallanes y Metropolitana Norte  no devolvieron ninguna.  Las otras que lograron un muy bajo aporte fueron la II Ferfusam  que entregó una de 19 encuestas solicitadas y Arauko  que envió 11 de 70 encuestas.

Al otro extremo se encuentran las más comprometidas. Se trata de VIII Biobío que  gestionó 42 de 43; IV Región,  con 192 de 216; Ferfusam Novena, con  248 de 381 y la Federación Lago Llanquihue  con 137 de 209.

 Lo que viene

 En estos momentos, con el levantamiento de datos realizado, estos se deben depurar y luego analizar. Una vez lista la información, se les enviará a los dirigentes de federaciones para que hagan sus aportes. Luego  se les remitirá  a los encuestados y encuestadas. A partir de ello se tendrá el informe final, que se espera  para marzo próximo.

Con el documento en la mano, se respaldará ante el próximo Gobierno las exigencias en salud rural y se buscará reimpulsar los compromisos con el Minsal que no han avanzado mucho.

INFUSAM Nº23, DICIEMBRE 2017

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