Funcionarias y Funcionarios Públicos merecemos RESPETO

DECLARACIÓN PÚBLICA

Santiago, 9 de Noviembre de 2017.

Al calor de la campaña electoral presidencial y parlamentaria en algunas de las candidaturas se ha hecho uso de la función pública, sus servicios y su personal de manera descalificatoria y en alguna otra, lo que es peor aún por cuanto postula a la presidencia de la República, además de referirse en términos despectivos a las y los funcionarios públicos, se amenaza con despidos de miles de trabajadores.

Es ya un hecho reiterado que sectores políticos actualmente en la oposición se refieren al aparato estatal en términos descalificatorios señalando que se caracterizaría por su extrema ineficiencia e ineficacia, su sello burocrático y su tamaño desmedido, manifestando la necesidad de su reducción y mejoría en gestión a fin de lograr mejores resultados a un menor costo.

La evidencia disponible señala que el Estado de Chile, si bien adolece de problemas de cara a cumplir fielmente sus objetivos, la verdad sea dicha, tales problemas responden a un ya histórico déficit de recursos financieros, infraestructura y personal al que fue sometido durante la dictadura, déficit que a ya décadas del término del régimen militar, no ha sido recuperado. La evidencia comparada respecto de países en el mundo en general y en la OCDE en particular, dan cuenta que el tamaño del Estado de Chile es de los más reducidos y pese a ello, se le reconoce como un aparato eficiente.

En lo que a salud se refiere, al margen de los complejos problemas que aquejan al sector público en especial, vinculados al sistemático déficit a que ha sido sometido, es un dato indiscutible que los logros en materia de salud pública son para orgullo de nuestro país colocándonos en materia de resultados sanitarios, entre los más exitoso del mundo y ello ha sido producto sobretodo, de la entrega de miles de funcionarias y funcionarios públicos, quienes, superando las complejas dificultades en que deben desempeñar su función, han logrado dar al país grandes satisfacciones en materia de salud pública y que carecen de total responsabilidad en la crisis que ya por décadas afecta al sector.

Rechazamos en todo y en sus partes el uso electoral de la función pública pero sobretodo, rechazamos del modo más enérgico las amenazas implícitas en el discurso de una de las candidaturas de oposición que ya siendo Gobierno en la administración anterior, despidió a miles de trabajadores estatales.

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