En la misma Estación Central donde se yerguen los horrorosos guetos verticales, pronto se iniciará la construcción de un conjunto de vivienda social digno. Lo más importante es que fue gestionado y planificado por los pobladores que lo habitarán. Una verdadera bofetada a la actual política habitacional chilena.

 “Subsidio” es la palabra clave en la política habitacional. De hecho el objetivo central del Ministerio de la Vivienda consiste en, “posibilitar el acceso a soluciones habitacionales de calidad”. Y a eso se dedica, a posibilitar mediante un aporte económico que familias de sectores bajos y medios puedan acceder a su casa. Respecto a que sean de calidad, es más discutible.

Un ejemplo aberrante de su desinterés por la calidad y buen uso de los recursos lo constituyen los guetos verticales levantados en Estación Central; un porcentaje no menor ha sido adquirido mediante subsidios para sectores medios. Es decir, las torres símbolo del desprecio por la calidad de vida en el país, están siendo cofinanciadas con recursos estatales. Demuestran, una vez más, como ha dicho el arquitecto Miguel Lawner que “elderecho al lucro niega el derecho a la ciudad”.

A contrapelo de esta política de vivienda, que privilegia a constructoras, inmobiliarias y entidades patrocinantes, y donde el último lugar lo tienen los beneficiarios, se construye una esperanza de cambio a pocas cuadras de las vergonzosas torres. Ukamau es la gran experiencia en vivienda social de este tiempo en Chile. Es la historia de cómo un movimiento se organiza, define cómo y dónde quiere vivir y saca adelante su proyecto. Ya licitándose, la futura edificación se levantará en terrenos de la ex maestranza San Eugenio de EFE y a pocas cuadras de Villa Portales, otro conjunto revolucionario que todavía sigue despertando admiración. Y no es casualidad que la misma persona -pero con cinco décadas de diferencia-, ideara ambas construcciones: el arquitecto Fernando Castillo Velasco.

Inicios de Ukamau

A poco de comenzar la transición en nuestro país, la ONG Diakonia decide dejar un aporte económico para la organización con la cual trabajaba en la población Santiago de Estación Central. Con esos recursos, se compra una propiedad que se transformará en la casa Ukamau, en cuyo entorno se desarrollan múltiples actividades culturales, se impulsa un cordón popular de educación y un grupo de jóvenes se forma a su alero.

Varias experiencias los marcarán, incluida la muerte en un enfrentamiento de uno de sus líderes (Luis Antonio González), pero también el conocimiento de otros movimientos populares en Argentina, Brasil y Venezuela. Así, a su regreso vienen con otra mirada.

Corre 2009 y Ukamau diagnostica que la necesidad más grande por la cual se jugarán a fondo sus vecinos y vecinas es la vivienda, “y sabiendo que estaban dispuestos a hacer lo imposible por obtenerla, dijimos démosle”, cuenta la vocera del movimiento, Doris  González.

Parten de cero. En ese proceso colectivo comienzan a descubrir que en Chile el derecho a la vivienda no existe constitucionalmente y que la política del sector depende del gobierno de turno, aunque manteniendo una línea básica desde la dictadura. Comprenden que la única opción, vía subsidios, es postular a una vivienda de mala calidad, pequeña, sin espacio público sin espacio público ni servicios cercanos y ubicada en la periferia. Y en vez de aceptarlo o echarse a morir, “dijimos nos opondremos a todo eso y no nos iremos del lugar donde nacimos, crecimos y tenemos nuestras redes”, agrega la dirigenta.

 Primeros avances

Ya en 2011, además de ir creciendo como organización, comienzan a trabajar en varios frentes. Bajo el gobierno de Piñera y fruto de la movilización junto a otras organizaciones instalan en el decreto de vivienda Nº49, la autogestión. “No queremos que los  intermediarios se sigan llevando la plata; que se siga poniendo a las inmobiliarias antes que a los pobladores, que somos -supuestamente- los beneficiarios, pero respecto de quienes no existe la visión de hacernos parte de la solución habitacional. Entonces, optamos por hablar directamente con Serviu”, recuerda.

Paralelamente se dan a la tarea de que profesionales del área social y técnica den sustento a su idea. En ese camino, “don Fernando Castillo Velasco se hace parte del proyecto. Nos dice que pondrá toda su expertise pero que nosotros tenemos que hacerlo posible”. El junto a otros tres profesionales en terreno van dando forma al sueño de los pobladores en el que también participan los niños, pero será tarea de los adultos hacerlo realidad.

Al interior de Ukamau también comienzan a delinear el gran desafío que implicará vivir en comunidad. El reglamento que los regulará comienza a ser discutido y debe afrontar los grandes temas que se avecinan: venta de drogas, consumo de alcohol, gestión de la basura y cómo se distribuyen las viviendas, entre otros. Es tarea de la asamblea soberana ir construyendo las respuestas.

 Doblando la mano a EFE

La población Santiago se ubica al lado de las líneas del ferrocarril. Es más, sus habitantes están acostumbrados a sentir el paso de los carros a diversas horas del día y de la noche. Entonces, lo más lógico fue volver la mirada hacia los terrenos abandonados de la maestranza San Eugenio. Estratégicamente envían una carta en la que se hacen pasar por una inmobiliaria y manifiestan su interés por comprarlos; EFE con rapidez les contesta positivamente. Luego hacen llegar una segunda misiva como organización de pobladores, indicando que quieren adquirirlos para que se levante un conjunto de viviendas sociales. Por supuesto, ahora la respuesta es un rotundo No.

Ante ello, Ukamau se toma la estación central no dejando entrar ni salir pasajeros. Bastan 20 minutos para que la gerencia de ferrocarriles los cite a conversar. Ese hecho marcará un hito para el movimiento: “Nos dijeron No y con nuestra unión y fuerza lo convertimos en un Sí”, comenta Doris. De allí en adelante nadie los detiene, se han tomado la muni, el Serviu y las calles cuando las autoridades no han querido oírlos.

Contando con la voluntad de EFE quedaba otro escollo. Producto de los desfalcos en la empresa, la normativa de ferrocarriles impedía vender directamente su patrimonio y debían licitar. Como era imposible que se enfrentaran a una inmobiliaria, los pobladores proponen la expropiación. Recuerda la dirigente que se lo plantearon al seremi del gobierno de Piñera, Eduardo Johnson, y ¡por supuesto! les  respondió que estaban locos. La autoridad desconocía que Serviu tiene esa facultad en pro de un bien mayor; fue una gran pelea pero también la ganaron.

Ya son seis años en que han ido derribando una a una las dificultades reales y ficticias que se les han puesto. Los últimos “problemas” de firmas y voluntades políticas de Serviu los tumbaron con movilizaciones que se extendieron durante una semana.

 El proyecto

Doris concluye: “Estamos construyendo ciudad para quienes somos los nietos y bisnietos de quienes fundaron este sector”. Son 424 familias las que esperan ansiosas que se levante el proyecto. Creado bajo la mirada colectiva de Castillo Velasco cuenta con cinco plazas interiores, un anfiteatro y un paseo peatonal que conecta ambos edificios de 5 pisos, cada departamento mide 62 m2. Quedarán cerca de la nueva estación Matadero del metro y a 15 minutos de la Alameda.

Una vez edificado será tangible la autogestión de un grupo de pobladores y otros más emergerán en el país. De hecho varias semillas comenzarán pronto a dar frutos en Santiago y regiones. No está lejos tampoco la idea que puedan edificar sus casas, con lo cual asegurarán además la calidad. El éxito de este proyecto será también una demostración de que se puede modificar la política de vivienda en Chile.

El título corresponde a un verso de Herminda de la Victoria, de Víctor Jara.

INFUSAM Nº 20, agosto 2017

 

 

 

LEAVE A REPLY