Atención primaria: La Urgencia de un cambio

El objetivo de la Atención Primaria es anticiparse a la enfermedad. Sin embargo, algo claramente no funciona: en diabetes ocupamos el primer lugar a nivel sudamericano; un tercio de los chilenos sufre de hipertensión, y somos el segundo país de la OCDE que más ha aumentado su tasa de suicidios ¿Qué está pasando?

A la atención primaria se le exige que cumpla tareas de promoción, prevención, curativas y de rehabilitación; con una mirada integral e intercultural; con enfoque biopsicosocial y de género; con énfasis en la familia y en la comunidad, y con participación social, entre otros requerimientos como la continuidad del cuidado. Y cada año el Ministerio revisa los indicadores y metas cuyo cumplimiento demandará para el siguiente periodo -so pena de que se pierda presupuesto- a los miles de estresados funcionarios y funcionarias de ces, cesfam, cescof, sapus y postas en el país.

Pero ya todos sabemos que la APS no está cumpliendo con su prioridad de mantener a la población sana. Y cifras como estas lo ratifican: la tasa de amputaciones por diabetes en Chile aumentó en 28%, de 3,5 a 4,5 por 1.000 diabéticos, que corresponde a 3.192 amputaciones el 2006 (Minsal/U Mayor, 2010); el 26,9% de la población mayor de 15 años presenta presión arterial elevada (ENS 2009- 2010); en 2015 el 9,8 % de los menores de 5 años tiene rezago, riesgo o retraso según la evaluación del DSM y un 12,6% ocurre entre los 12 y 23 meses. Por ello, le planteamos a dos de los dirigentes nacionales de Confusam que reflexionaran sobre ¿Cómo priorizar la atención primaria para que cumpla con su verdadero objetivo? Ese fue el desafío al que buscaron responder Jury Nova (Comisión Jurídica) y Rodolfo Leveque (Comisión Orgánica), vertiendo su experiencia como trabajadores y directivos de la organización.

Constitución y voluntad política

Para Rodolfo la base es modificar la Constitución de manera que “asegure el derecho a la salud como un derecho humano, mientras ello no ocurra la salud no será prioridad en Chile”, indica. Mientras que su colega enfatiza que lo esencial es contar con voluntad política: “los últimos cuatro gobiernos han asegurado que la APS es su prioridad, pero eso no se refleja ni en el presupuesto ni en los hechos”. Y prosigue Jury Nova argumentando que la prevención y promoción en salud no pueden ser solo tarea de un consultorio o de un alcalde sino de todos los servicios donde destaca, especialmente, la educación. Señala que la existencia de kioscos saludables al interior de los establecimientos y de ramos obligatorios en toda la educación básica y media, aportarían a este objetivo de mejorar la salud. Por esto plantea que es tan contradictorio que se establezca como meta sanitaria “que los niños y niñas de 0 a 6 años no tengan caries, si ni siquiera este tema lo abordan en los colegios”.

 Meta sanitaria

A su vez, el encargado de Orgánica remarca que mientras aumenta la carga laboral mediante la imposición de metas sanitarias e indicadores, “se nos siguen muriendo los pacientes de afecciones cerebrovasculares y se eleva el número de pacientes con pie diabético”. Comenta que la población enferma cada vez más y no hay resoluciones para incidir en cambiar el modo y los estilos de vida: “el modelo de salud familiar no se cumple porque el centro de este es un sujeto activo y participativo de la realidad que quieres cambiar, pero el modelo en boga es asistencialista”.

Afirma el dirigente que el Ministerio de Salud entrega normas técnicas que se exigen a las municipalidades y este aumento de la carga administrativa se traspasa al personal: “la amenaza permanente es que si no cumplimos se recortarán los recursos al municipio. Por ello, los médicos no podemos salir de los boxes hacia la comunidad a hacer promoción ni prevención para reducir la morbimortalidad, porque no tenemos tiempo para hacerlo. Esto se realiza en países como Suecia y Cuba, cuyos modelos de salud son los más exitosos, y como resultados cuentan con una población más sana y eso genera un mayor crecimiento económico”, destaca el dirigente.

El AUGE en la APS

Explica el encargado de Jurídica que los municipios están enfocados en cumplir los 21 indicadores de atención primaria y las 12 metas sanitarias, ya que al no alcanzarse los indicadores impactan en el monto del per cápita, y si no se cumplen las metas, afectan el bolsillo de los trabajadores porque reducen el monto de la Asignación por incentivo al desempeño colectivo. Y añade que “mientras estemos solo abocados a cumplir indicadores y metas no podemos hacer prevención ni promoción en salud“.

Resume Jury que las metas que les imponen son, en la práctica, el AUGE de la APS, porque los obliga a priorizar atenciones y a no brindar una salud integral: “Tenemos que pesquisar hipertensos y diabéticos, por ejemplo, pero no se pueden atender los nuevos casos porque no hay horas para hacerlo, pero ya se cumplió con la meta de detectarlos que parece ser lo importante”. Además, agrega que aunque pudieran tenderlos es muy difícil lograr una compensación de pacientes diabéticos y crónicos en la consulta: “el cambio debe también impulsarse desde la escuela, desde la junta de vecinos y desde el hogar, de forma integral”. Por su parte, Rodolfo resalta que el trabajo de la red no funciona como debiera y está mal distribuido, y como consecuencia aumentan los grados de morbimortalidad: “no se están brindando las atenciones en el nivel secundario porque allí solo se priorizan las patologías GES que permiten que el hospital se autogestione con esos recursos”. Y pone sobre el tapete que se vienen reduciendo los presupuestos de los hospitales mientras se sigue externalizando la compra de servicios. Indica que para 2017, se contempla un ítem de 1.163 millones de dólares destinados a adquirir servicios en clínicas.

Indicadores desfasados

Pero ¿Cómo se explica que Chile tenga tan buenos indicadores en salud?, Jury Nova responde con presteza que los resultados alcanzados en el área materno infantil o en enfermedades infectocontagiosas no representan la actual realidad: “La epidemia actual son las enfermedades crónicas no transmisibles y el Gobierno debiera fijar indicadores que apunten a la promoción y a la prevención para controlarlas y, en cambio, nos tiene cumpliendo metas asistenciales que son para los hospitales. Hay que cambiar la forma de evaluar a la APS”, remarca.

Para concluir, Rodolfo Leveque enfatiza que falta un actor, en la defensa de la salud pública y es el usuario. Indica que Confusam ha venido trabajando desde años en la construcción de ese actor y que el enfoque debe ser agruparse con una visión que reponga el derecho a la salud y rompa con la institucionalidad vigente. Finalmente, recalca Jury Nova que en su doble rol de trabajador y dirigente, a veces decae el ánimo, sin embargo, como líder entiende que debe seguir batallando “contra viento y marea para hacer conciencia”, pero afirma que si no se produce un reenfoque de la APS “en veinte años la atención primaria estará colapsada con pacientes ya dañados. El cambio es costoso pero debe hacerse ahora”.

Revista Infusam Nº18, abril 2017

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